Quieren estudiar

Lea la opinión del representante independentista

Quieren estudiar

Por: Denis Márquez

En mi recorrido por las escuelas del país, esas que inconcebiblemente el Departamento de Educación se empeña en mantener cerradas, me topé con el siguiente mensaje pintado en la puerta de entrada a un salón de clases:

"Sembrar en niños ideas buenas aunque no las entiendan, se encargarán de decifrarlas en su entendimiento y hacerlas florecer en su corazón".

Es una cita de María Montessori, fundadora de una filosofía y enfoque educativo utilizado en múltiples escuelas del país, también cerradas a casi cincuenta días del paso del huracán María por Puerto Rico. Nuestra niñez y juventud continuan sin estudiar con el daño irremediable e irreversible que ello implica. Ciertamente hay casos en los que se justifica que una escuela tenga que permanecer cerrada tomando en consideración el impacto del huracán. No obstante, la Secretaria de Educación, en una clara violación a sus funciones de garantizar el derecho y acceso a la educación, utiliza subterfugios y pretextos que impiden la reapertura de las escuelas. De igual forma, no podemos olvidar como se vulneraron derechos y como se destruyeron comunidades escolares hace unos meses cuando se cerraron cerca de ciento ochenta escuelas. Este nefasto precedente plantea la genuina preocupación de que estemos frente a un nuevo esquema para perpetrar y continuar con el plan de cierre permanente de escuelas en perjuicio al sistema de enseñanza público del país y nuestros estudiantes.

El pasado miércoles radiqué la Resolución de la Cámara 596 precisamente para ordenar a la recién creada "Comisión Especial de la Cámara de Representantes para la Reconstrucción y Reorganización de Puerto Rico tras el paso de los huracanes Irma y María" a realizar una investigación sobre las razones por las cuales el DE no ha abierto diversas escuelas que ya están listas para reanudar las clases como lo he evidenciado en mis visitas a diversos planteles escolares y como reclaman cientos de comunidades a través de toda la Isla.

De otra parte, escribí una carta a la Secretaria de Educación exigiendo la apertura inmediata de las escuelas e incluí una muestra de aquellas que nuestra oficina legislativa ha constatado que están aptas para recibir estudiantes. En dicha comunicación, le expreso lo siguiente a la funcionaria:

"Reconocemos que las escuelas tienen que estar en condiciones para poder reabrir, por el esfuerzo de muchas personas y comunidades, muchas están listas, no comprendemos la tardanza, los obstáculos del propio gobierno, la innecesaria burocracia, incluso la negligencia de algunos funcionarios. De igual forma espero que la tardanza no sea prte de una estrategia soslayada para continuar con la fatídica acción de cerrar escuelas permanentemente. […] Dirigir el DE es su responsabilidad, cumpla con ella, no sea un obstáculo para la niñez y la juventud de nuestras escuelas, permita la reapertura de las escuelas que están listas y que están reclamando sus derechos, es un asunto de justicia".

El común denominador en mis visitas a las escuelas ha sido el de comunidades escolares unidas, niños y jóvenes deseosos de estudiar incluso vistiendo sus uniformes. ¿Qué "ideas buenas" -como profesó Montessori- podemos sembrar en nuestros niños y jóvenes con las escuelas cerradas? ¿Qué bien les hace mantenerlos enajenados de su educación en un momento de crisis como el que vivimos? Señora Secretaria, abra las escuelas ya. ¡Nuestra niñez y jovenes quieren estudiar!