Solidaridad II

Lea la opinión del secretario de la Gobernación

Solidaridad II

Al momento de la publicación del escrito que titulé “Solidaridad”, él huracán Irma no se había acercado aún a nuestras hermanas islas del Caribe, mucho menos a nuestro querido Puerto Rico. Como expresé entonces, los puertorriqueños y puertorriqueñas nos destacamos por ser solidarios con el prójimo en momentos en que queda demostrada la fragilidad humana ante el embate de la naturaleza. Mencioné que siempre hemos dicho “presente” y brindado nuestra mano amiga ante situaciones como las que vivieron y aún experimentan nuestros conciudadanos que residen en el estado de Texas.

Hoy nos convertimos una vez más en ejemplo de empatía, fortaleza y bondad. Algunos nos han catalogado de héroes por atender las necesidades del prójimo. Esto es así, aun cuando estamos haciendo lo posible por regresar a nuestra cotidianidad, luego de que el devastador fenómeno atmosférico afectara nuestro propio archipiélago. Y es que nuestra gente agradece sus bendiciones de la mejor manera posible: compartiéndolas. Podemos incomodarnos y hasta molestarnos, porque estamos temporalmente “sin agua y sin luz”, pero nos preocupa más que hay quienes lo han perdido, literalmente, todo como consecuencia de su ubicación geográfica. El Gobierno de Puerto Rico demostró tener la capacidad de prepararse oportunamente para una emergencia de la magnitud de la que nos libramos, y la sensibilidad para actuar conforme a la idiosincrasia de nuestra gente, al actuar conforme a nuestros valores, al momento de ver a un hermano o una hermana en necesidad. 

El pasado martes, se reportaba el estimado de que el huracán Irma dejaba en Puerto Rico pérdidas de más de 600 millones de dólares, esto de manera preliminar, e incluyendo los daños a la infraestructura de agua y electricidad, así como a hogares y propiedades.  Cifras que serán atendidas oportunamente junto con los municipios más afectados.  Lo anterior no ha impedido a nuestro gobernador, el honorable Ricardo Rosselló Nevares, y mucho menos a nuestra primera dama, Beatriz Rosselló, a laborar junto con miles de personas que han ofrecido voluntariamente su tiempo y sus esfuerzos para levantar a Puerto Rico y, al mismo tiempo, respaldar de manera especial a los damnificados de las Antillas Menores. Tanto es así que mucha de la gente que nos ha dado una ayuda para servir bien las necesidades de los nuestros, también ha buscado la manera de aportar al bienestar de nuestros vecinos y vecinas que diariamente van llegando de “las islas”. Esto, sin dejar de mencionar los esfuerzos que han realizado diferentes sectores para llevar suministros y artículos de primera necesidad en sus embarcaciones privadas a los más necesitados, dentro y fuera de nuestra jurisdicción.

Una vez más ha quedado demostrado de lo que estamos hechos. Sin que ese sea el propósito ulterior, nos hemos mostrado ante nuestras hermanas y hermanos de las Antillas como la cuna de Hostos, y a nuestros conciudadanos del Norte, como la llave y el puente que somos en este hemisferio. Si bien es cierto que queda mucho por hacer, también lo es que hay garantía de que juntos lo lograremos.  Así nos ayudará Dios.