Un futuro esperanzador

Lea la opinión del secretario de la Gobernación

Un futuro esperanzador

Mucho se discute el pasado para comprender dónde nos encontramos y por qué es tan importante esforzarnos hoy, convirtiendo en oportunidades los retos con que nos topamos en el presente.  Cada paso que damos deja consigo una huella de experiencia y enseñanza.   Esta semana en particular, si miráramos atrás, tendríamos que reconocer que el camino se ha caracterizado por los valientes e importantes pasos en la dirección correcta hacia un futuro esperanzador; evidencia de que nos encontramos en la ruta correcta para construir un nuevo Puerto Rico, un mañana mejor.

Luego de un fin de semana lleno de gratas emociones, tuvimos un comienzo de clases que podemos catalogar de exitosos gracias al esfuerzo de una gran cantidad de voluntarios y voluntarias que durante todo el periodo de verano dieron lo mejor de sí para que nuestras escuelas estuvieran preparadas para recibir a maestros, maestras y estudiantes. Con el nuevo año escolar, se renueva el compromiso con los nuevos tiempos. Igual que a tantas otras familias, estas fechas nos permiten colocar una vez más en perspectiva todo lo que podemos lograr cuando nos proponemos trabajar con esmero.   Se convierte en el momento de visitar nuevamente nuestros planes y mirar la meta con la seguridad de que lo más importante es mantener la ruta trazada, aprendiendo de cada experiencia y despertando cada mañana con nuevos bríos para abrazar con entusiasmo el mundo de posibilidades que se le presentan a quienes conocen su norte y aspiran a presentar al futuro nuestra mejor generación.

En ese mismo espíritu se llevó a cabo durante esta semana la primera reunión formal y juramentación de los integrantes de la Comisión para la Igualdad.   Un equipo que, junto a nuestro gobernador y nuestra comisionada residente, han de continuar y concluir exitosamente el legado de quienes nos precedieron en la faena de convertir a Puerto Rico en el siguiente estado de la unión. Ciudadanos extraordinarios que van en representación de todo un pueblo a exigir aquello que en Derecho nos corresponde.  Ir a la capital federal a expresar y presentar el reclamo de nuestra gente no solamente por una paridad en aspectos fiscales, sino la garantía de la igualdad que protege la Constitución de los Estados Unidos de América.  Es momento de que en Washington D. C. se atiendan los asuntos que afectan a corto y largo plazo la vida de los ciudadanos americanos que vivimos en este archipiélago nuestro. El discrimen por razón de ubicación geográfica y condición política colonial es hoy, más que nunca antes, una cuestión de Derechos Humanos.

A corto y largo plazo, los comienzos de esta semana de agosto nos permiten mirar, de cara al futuro, con la seguridad de que vamos a alcanzar todas y cada una de nuestras metas, individuales y colectivas. El camino podrá presentar nuevos retos cada día, pero no tengo duda de que nuestras futuras generaciones disfrutarán muy pronto de los esfuerzos que hagamos todos y todas hoy por continuar la ruta trazada por el honorable Ricardo Rosselló Nevares en su Plan para Puerto Rico.  Con Dios por delante, lo mejor está por venir.