De cupones y jornada laboral

Lea la opinión de Alex Delgado

De cupones y jornada laboral

La pasada semana fue una en la que la Junta de Supervisión Fiscal tomó un rol protagónico, principalmente por dos asuntos. El primero fue la recomendación de realizar una transición de un estado permanente de beneficencia a uno de trabajo. ¡Pecado mortal para algunos sectores! Ciertamente, la información fue confusa en el inicio, al entenderse que se recomendaba eliminar las ayudas económicas del Estado. No obstante, ese punto fue aclarado pocas horas después. El otro asunto fue la imposición de una reducción en la jornada laboral de los empleados públicos.

Comencemos con el de las ayudas gubernamentales. Aunque la propuesta no está muy definida, de lo que ha trascendido, se trata de brindar la ayuda como un crédito por trabajo para lograr una transición hasta que la persona pueda sostenerse económicamente por sí misma. A raíz de la controversia, dialogaba con una persona que me narraba el caso que tuvo con una empleada. Esta laboraba por una compensación que representaba $135.00 más que si viviera estrictamente de las ayudas gubernamentales. Su razonamiento fue que era más cómodo ganar $135.00 menos y no pasar trabajo laborando.  ¿Leyó bien? ¡No pasar trabajo!

Eso me hizo recordar la canción que decía: “Yo me levanto por la mañana, me doy un baño y me perfumo. Me como un buen desayuno y no hago más na, más na… Qué bueno es vivir así, comiendo y sin trabajar”. La canción fue interpretada por El Gran Combo en 1983.  Muchos compositores escriben un retrato de la sociedad, o parte de ella, y debo suponer que este pudiera ser el caso en aquel momento, cuando no existía la crisis de hoy. En el 2013, veinte años después, se reescribe la canción para que el mensaje sea “Yo me levanto por la mañana, salgo de casa bien elegante, y cómo echar pa’lante y nunca pa’trás, pa’trás… Qué bueno es vivir así, con ganas de trabajar”.

A mi juicio, hay dos perfiles de quienes reciben esta ayuda, y son los que la necesitan verdaderamente y los que aparentan necesitarla. Entiendo la propuesta va dirigida al segundo grupo, los que pueden trabajar, pero disfrutan el “vivir así, comiendo y sin trabajar”. Hay una parte de la letra de la canción original que dice “¡Oigan! Yo nunca he doblado el lomo, y no pierdan su tiempo. No voy a cambiar. ¡Qué va!”. Lamentablemente, ese es el que hoy más grita criticando el que trate de erradicar la cultura de la vagancia. Resiste cambiar la comodidad y sudar la patria. No se puede negar que en nuestra sociedad existe esa cultura, que no es la mayoría, pero sí es mucha. Lo triste es ver gran parte de la clase política oponerse a dicha erradicación, con tal de sacarle en cara al pueblo en el 2020 la defensa de esa cultura.

Definitivamente, no son todos los que reciben estas ayudas quienes están aptos para trabajar. No obstante, la JSF dejó claro que su posición es que esta se mantenga para los que realmente la necesitan, entre los que se encuentran niños, ancianos y personas incapacitadas. Los demás, que están fuera de esos grupos, ¿por qué no pueden doblar el lomo aunque sea un poco?

La otra controversia con la JSF fue su directriz de que se baje, no un 20 %, sino un 10 % de la jornada laboral en el sector público. ¿Saben qué? En gran parte de la empresa privada se ha tenido que aplicar tres tipos de reducción de jornada: una es menos paga por menos trabajo, la segunda es menos paga con igual cantidad de trabajo, y la tercera es despido. En parte, ¿saben por qué la empresa privada ha tenido que ejecutar esas medidas? Por la cantidad de imposiciones que el gobierno ha implantado para meterle la mano en el bolsillo a la empresa privada y salvar la nómina gubernamental. Pero el gobierno, bajo el Partido Nuevo Progresista (PNP) y bajo el Partido Popular Democrático (PPD), ha cogido ese dinero y lo ha botado. Por lo tanto, afectaron al sector privado y no salvaron la nómina gubernamental  ni los servicios.

Yo no deseo que haya una reducción de jornada laboral en el gobierno. No se lo deseo a nadie, al contrario. Ahora bien, lo único que pido al empleado público es que, cuando piense en esta situación, solo recuerde y reconozca que acá, en el sector privado, muchos han pagado con su jornada y sus empleos para salvar al gobierno, salvar la nómina gubernamental y que, si a ellos les recortan la jornada en 10 %, piensen que acá se ha recortado también, que hay personas a las que les han tenido bajar sus salarios manteniendo las mismas horas de trabajo, y, en el peor de los casos, han perdido sus trabajos para que el dinero de ese empleado vaya al gobierno, a su nómina. Solo recuerden eso y no crean que son los únicos afectados en esta crisis. No pido nada más.