ELA: Acto de recordación

La suerte de los colonialistas en este momento es que la metrópoli no luce interesada en resolver el tema que aquí nos enamora tanto.

ELA: Acto de recordación

El próximo martes, 25 de julio, se cumplen 65 años del establecimiento del Estado Libre Asociado, como la Constitución de nuestro país. Desde su puesta en vigor, la llamada ley suprema estuvo bajo cuestionamientos por la fantasía que suponía reclamar un que se instauraba el autogobierno.  Nada más lejos de la verdad. El ELA se aprobó con la autorización previa del Congreso de los Estados Unidos. Su padre, Luis Muños Marín, evidentemente reconociendo los defectos de su nueva criatura, recordó siempre que era imperativa una evolución del nuevo estatus político para que este sobreviviera con el pasar del tiempo.  Su partido, casi seis décadas después, ha sido su peor alumno.

El Partido Popular, que ha gobernado a Puerto Rico durante 40 de los 65 años desde el establecimiento del ELA, es el único responsable de que este próximo martes se realice el primer acto de recordación de la criatura de su fundador, en vez de la tradicional celebración de “lo mejor de los dos mundos”.

Con PROMESA, el caso Sánchez Valle, la Junta y la crisis fiscal, este es el primer año en el que se puede proclamar que el ELA ya no constituye ni un asomo de lo que se representó hace 65 años.    Peor aún, para la mayoría del país —según encuestas y votaciones recientes—, el statu quo no es una herramienta de desarrollo socioeconómico. Ha perdido toda legitimidad, y quienes se supone sean sus principales defensores parecen estar esperando despertar de una pesadilla.  El Partido Popular ignoró su obligación histórica de presentar un proyecto ideológico alterno que sea viable y hoy observan sentados en las gradas como los puertorriqueños prefieren otra cosa que no tenga el perfume colonial.

La suerte de los colonialistas en este momento es que la metrópoli no luce interesada en resolver el tema que aquí nos enamora tanto. Estados Unidos aparenta no tener ningún problema existencial con mantener una colonia en el Caribe, siempre y cuando resuelva el problema fiscal sin que eso le provoque un mayor dolor de cabeza.  A mi juicio, el dolor de cabeza de Washington con la persistente crisis presupuestaria puertorriqueña está concentrado en la creciente emigración. Esa llegada continua de boricuas a los estados les cuesta en la medida que resultan un peso adicional a los programas de beneficencia social y servicios comunitarios.

Este martes, 25 de julio, no siendo ya un día feriado —para completar— es el primer Día de Recordación del ELA. Aunque se trata de un documento que en su momento fue de avanzada en el plano de los derechos humanos y civiles, no creció y hoy pasa a ser un documento histórico que una Junta de Control Fiscal, autorizada por el Congreso de Estados Unidos, pisotea a ver si los boricuas escuchan el reality check.