Comedia como noticia

Lea la opinión de Mariliana Torres

Por Mariliana Torres

Se dice que no se debe tomar la vida tan en serio y esa parecería ser la consigna de los magníficos comediantes del programa Saturday Night Live, que se transmite en Estados Unidos. Por esa cantera de talento han pasado los mejores actores haciendo pininos y otros aprovechando el momentum para alcanzar la fama y el reconocimiento internacional. La última temporada del programa que transmite la cadena NBC obtuvo un índice de audiencia indiscutible si se compara con pasadas temporadas. El espacio televisivo se ha consolidado luego de pasar por una racha que ocasionó que muchos de sus actores y actrices renunciaran para hacer su vida en otras tablas. Pero, tras esos problemas, el programa que desde 1970 revoluciona la televisión se ha convertido en un referente de la política norteamericana.

La plataforma utiliza el humor sarcástico para llamar la atención del espectador sobre las situaciones políticas, económicas y sociales que dominan Estados Unidos. Claro, ahora el guion se lo hace la Casa Blanca, pues, luego de la elección presidencial, son las respuestas inverosímiles del presidente Donald Trump las que dominan el libreto. ¿Porqué es importante el contenido de las parodias? Sin duda, las utilizan como punta de lanza para iniciar una crítica de lo absurdo, de lo que podría afectar la calidad de vida de la gente y defiende la verdad y la libertad de expresión. ¿Acaso los geniales libretistas están haciendo el trabajo que se supone le corresponda a la prensa norteamericana? Los libretistas no creo que pasen mucho trabajo porque nada más con las reacciones en conferencias de prensa, gestos, posturas y tuits de madrugada  de Trump y su equipo asesor pueden construir el libreto. Sin embargo, lo que es preocupante es que el pueblo votante tenga que esperar la comedia para poder apreciar con carcajadas la ironía, falsedades, hechos y faltas de respeto de mensajes presidenciales cargados de un supuesto optimismo. Entonces, ¿debo dejarme seducir por la risa o indignarme por las faltas de respeto constantes a la prensa y al pueblo que surgen del mensaje presidencial y que se transmite como chiste?

Los personajes construidos inmaculadamente por Alec Baldwin como Donald Trump, Melissa McCharthy como Sean Spicer y Scarlett Johansson como Ivanka Trump, entre otros, imparten credibilidad al mensaje, aportando así ese valor indispensable que se destaca en la noticia. Hasta la Casa Blanca ha tenido que reaccionar a lo absurdo y, en el caso de Trump, detestar los pasos de la comedia que dibujan su proceder.

La comedia es como una especie de bálsamo en medio de la tragedia. Muchos sectores de la prensa parecen ignorar la problemática, mientras que otros optan por conformarse con un tuit como reacción. No van más allá y lanzan una ofensiva para que se respete su derecho a preguntar en conferencias de prensa atropellantes. La fiscalización de la administraciones gubernamentales por parte de la prensa es indispensable para los pueblos. Es parte de su defensa por la democracia. El acercamiento de la comedia partiendo de la noticia diaria convierte los hechos en sátira. Varios críticos han señalado que realmente el programa se ha convertido en el partido de oposición de Trump porque el verdadero opositor tampoco hace su trabajo. Es notable que el programa incomoda a algunos sectores, pues, en cierta medida, grita la verdad con risa. Mientras, los propios seguidores de Trump viven con tensión. Su imagen es muy gráfica, como dijo en una ocasión Baldwin. Es tan asombrosa que es digna de libretos de humor y de noticias que los mismos periodistas no comprenden ni la entrada ni la salida.

Es mejor explicar lo inexplicable con humor, pues es una forma de resistencia. Pero lo que está pasando no es nada divertido. Llegará el momento en que de la risa se pase al respeto.

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