Los cómplices de la mentira

Jerohim Ortiz Menchaca aclara que la carta de la JCF regañando al gobierno es una "burla"

Por Jerohim Ortiz Menchaca

La carta que cursó ayer la Junta de Control Fiscal al gobernador Ricardo Rosselló es una burla a nuestra inteligencia que es necesario desenmascarar.

Pretende José Carrión III en su misiva hacernos pensar que ellos no saben lo que ha sucedido aquí en los pasados meses. Llegaron ahora mismo y no entienden porque el gobierno le está mintiendo al país con relación a las medidas draconianas que se habrán de implementar en las próximas tres semanas.

La realidad es otra. La Junta estadounidense ha estado al frente de las finanzas de Puerto Rico desde el 2016.

Es justo recordar que la ley PROMESA les otorgó poder sobre todo nuestro gobierno. Pueden revertir asignaciones de fondos, reorganizar, vender activos, derogar unilateralmente leyes, sancionar el presupuesto y dirigir las negociaciones de la deuda pública supuestamente a nombre nuestro. Encima de esto, sus determinaciones son inapelables. En síntesis, la Junta es una dictadura impuesta desde Washington.

Los resultados fiscales de la próxima década serán responsabilidad de esa Junta y el Congreso.

Así las cosas, cuando la pasada administración repartió casi 2 millones de dólares en bonos, pagos por días de vacaciones y enfermedad a altos funcionarios, la Junta sabía y no hizo nada al respecto.

Cuando Ricardo Rosselló anunció que invertiría 7 millones en el plebiscito que todos sabíamos no adelantaría un ápice la solución de nuestro estatus colonial, la Junta sabía y no hizo nada al respecto.

Cuando aseguró en su mensaje de presupuesto que había salvado las pensiones y el sistema de salud pintando un mundo de fantasías antes de la consulta, la Junta sabía que no era cierto y no hizo nada al respecto.

Cuando le otorgaron el contrato al hijo de Norma Burgos por casi 8 mil dólares mensuales y la Legislatura aprobó un barrilito de 23 millones para repartir a municipios, la Junta sabía y no hizo nada al respecto.

Cuando se renegoció el acuerdo nefasto en la AEE la Junta siempre supo, y no hizo nada al respecto.

Han sido cómplices de las mentiras porque, a fin de cuentas, el gobierno propone y la Junta dispone.

Una semana después del espectáculo constatamos que todo fue un espejismo. La reducción de jornada, el despido masivo de empleados, el recorte brutal a las pensiones y tantas otras medidas de austeridad son hoy una realidad latente.

La carta de Carrión no es evidencia de una epifanía que le ha convertido en paladín de la transparencia. Buscan lavar la cara ante un Congreso que esta semana amenazó con retirarles la confianza si no protegían aún más los intereses de los acreedores estadounidenses.

Buscan salvaguardar las posiciones que les permitirán repartirse, en el próximo año fiscal, 60 millones entre bufetes asociados al PNP, el Partido Republicano de Estados Unidos y contratos como el de Natalie “la perdida” Jaresko.

Si todo esto es indignante peor es que gocen de nuestra complicidad.

Mientras ellos han hecho fiesta con fondos públicos nos mantenían divididos; embelezados en la pelea monga del plebiscito natimuerto.

La votación fue de una tribu que demostró ser nada más que una minoría. En consecuencia fue aplastada y degradada en Estados Unidos y la prensa internacional como tal.

En el interín hubo gente cercana al poder que se hicieron millonarios a cuenta nuestra.

Es necesario tender puentes de hermandad entre puertorriqueños(as). Comenzar a ver la realidad: separados no somos más que un montón de minorías tratando de empujar agendas que se cancelan entre sí.

Las veces que nos hemos unido en pos de una causa y hemos demostrado nuestra resolución como pueblo para lograrla, hemos sido una fuerza irresistible ante el Congreso y el Ejecutivo estadounidense.

En temas tan cruciales como el estatus,la crisis fiscal y deuda pública las grandes mayorías de todos los sectores políticos tenemos que acudir organizados y unidos al Congreso para exigir:

“Ni la colonia, ni la Junta, ni la austeridad extrema que nos quieren imponer después de habernos engañado durante tanto tiempo son negociables para nosotros. Fuera de eso queremos saber qué es negociable para ustedes y a qué tipo de acuerdo político-económico están dispuestos a llegar.”

El día que hablemos así a nuestro gobierno y al Congreso escucharemos la verdad, sea cual sea, y ella nos hará libres. Porque ellos han sido cómplices en las mentiras pero nosotros no podemos ser cómplices de nuestra destrucción.

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