Recostaos

Lea la opinión de Rafael Lenín López

Por Rafael Lenín López

Ilegítimo o no, amañado o no, escaso en participación o no, la realidad es que, al terminar el conteo de los votos emitidos en el plebiscito del domingo pasado, ganó la estadidad.

Haya significado un zapateo o no, la otra realidad es que la Casa Blanca levantó la vista y reconoció el resultado, remitiendo el asunto a la rama de gobierno con jurisdicción primaria en el tema.  La prensa estadounidense ha cubierto el asunto y se ha discutido en los principales medios.

Y, le guste o no a la oposición, el gobernador Ricardo Rosselló está hoy en Washington promoviendo lo que entiende es un mandato electoral, con su elección en noviembre y con los resultados de los pasados dos plebiscitos, como prometió en su campaña política.

Estos son los datos objetivos y, ante ello, la oposición política decide reírse del Gobierno y proclamar un triunfo ante el alto porcentaje de abstención electoral. Me parece que los que promueven otras opciones de estatus subestiman a la actual administración e ignoran que cualquier cosa puede pasar ante una administración tan errática como la de Donald Trump. Han asumido la actitud del “recostao” en momentos en que las estrategias deben ser otras, más serias y constructivas.

Nuestra historia electoral dice que la estadidad tiene cada vez más apoyo.  No debe extrañarnos. Si tiene dudas, aborde el tema de Puerto Rico con un millennial. O con alguien que dependa de la beneficiencia social, que son la mayoría en el país. A fin de cuentas, los padres del estadolibrismo tuvieron toda la razón cuando plantearon que, si el statu quo no se transformaba, sería un semillero de estadistas.

La resistencia nacional y cultural que se ha observado en este pueblo desde 1898 y que ha sido el mayor obstáculo a la asimilación política total va debilitándose aceleradamente.

Lo que ha ocurrido en estos días es muestra del error que han cometido el centro y la izquierda ideológica. Han asumido que, como Estados Unidos no concederá la estadidad, pues no hay prisa para construir un proyecto político alterno, realista y que le prometa bienestar a Puerto Rico.  Sin embargo, Estados Unidos pudiera verse, tarde o temprano, en una encrucijada ante la presión de los anexionistas y el desenlace pudiera ser favorable para ellos.

Desde hace años, nuestra coyuntura ha invitado a la construcción y educación sobre ese proyecto ideológico alterno viable del que hablo, pero la cúpula del Partido Popular, como segunda colectividad de más respaldo electoral, ha decidido huirle al tema e ignorar los llamados internos que se han hecho en esa dirección.  En el independentismo, el PIP, la tercera institución política con recursos públicos, también ha sido ineficiente en tratar de que su opción gane adeptos, procurando en vez puestos públicos para tratar, de cuatrienio en cuatrienio, una inconsecuente participación en el debate sobre la  administración de la colonia.

El PPD habría podido, desde hace años, abrazar la libre asociación como su oferta al país y ser una verdadera competencia a la estadidad.  Pero, en cambio, se han aferrado a un estatus que fue sepultado hace ya mucho tiempo, porque no resulta en una herramienta de desarrollo económico.

Gufearse los memes burlones que presentan nieve en Puerto Rico es el infantilismo de la clase política del cual la gente anda cansada. Los promotores de opciones alternas a la estadidad tienen que construir su proyecto y educar para, cuando venga el momento de la verdad, la avalancha blanca de la que se ríen ahora, no les caiga encima. Lo ocurrido el domingo fue un last call antes de ir todos derechitos a la anexión.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo