Ser de la isla

Lea la columna de opinión de Dennise Pérez.

Ser de la isla

Si usted vive en Puerto Rico, usted vive en una isla.

Parece un recordatorio tonto e inservible, pero, a pesar de nuestra realidad natural y geográfica, aún hay gente que se refiere a otra como “de la isla”. “Fulano es de la isla”; “María es de la isla”; “Voy para la isla”.

¿Qué isla? ¿Cuál isla?

La gente “de la isla” parece tener una descripción muy diferente a la gente de la no isla, según la gente que vive en el área metropolitana. Un poco incomprensible dado nuestro 100 x 35 (bueno, un chin más). Yo puedo entender que, en países de gran extensión territorial, la gente que reside en la capital se refiera a otra como “la gente del interior”. Pero, en el caso de “la gente de la isla”, se me hace difícil puntualizar dónde empieza qué.

A ver. Si usted vive en San Juan, en Bayamón, en Guaynabo y hasta en Carolina y Dorado, usted no está en la isla. Entonces, ¿dónde está? Está en el área metropolitana, que al parecer no es isla. Basado en eso, se podría concluir entonces que usted es de la isla si reside en cualquier punto donde tenga que pagar al menos dos peajes para llegar. Dos peajitos. Y, si tiene que pagar tres, es de la recontraisla. Y cuatro ni se diga.

Y eso es un fenómeno muy común. Es muy frecuente escuchar a la gente del área metropolitana decir que “suben” o “bajan” a algún otro pueblo. “Tengo que subir a Utuado”, como si Utuado fuera una isla al norte de Hawái. “Tengo que bajar a San Juan”, como si San Juan fuera una isla más abajo de Chipre.

Me he cogido a mí misma preguntándole a mi esposo si nos podemos quedar en algún sitio porque “eso queda en la isla”. Y, cuando le doy GO al Google Maps, dice que llego en hora y media. Funny. Y no falla que nos montemos en el carro para pasear y que nuestro hijo nos pregunte cuánto falta para llegar. Para él más de dos peajes es un vuelo a Orlando. Enseguida le da sueño, hambre, ganas de orinar. El otro día le dije que no se preocupara, que no necesitaba pasaporte. ¡Solo íbamos a Adjuntas! Y en el proceso de llegar cogió dos siestas.

Otro punto, no hay tal cosa como un roadtrip en Puerto Rico. No cruzamos de un estado a otro, ni existen las fronteras, ni pasas por aduana en Manatí.

Está super-cool ser “de la isla”. Bajo el concepto de los dos peajes, yo no soy ni he sido “de la isla” porque me crie en Caguas y vivo en San Juan. Así que sí puedo ver una diferencia en las personalidades de la gente cuando pago los peajes. Hay gente buena y gente mala en todas partes de la isla, obvio. Pero es un hecho real que “en la isla” se ven típicamente actitudes diferentes en la gente. Se ven más relajadas, más serviciales, más libres. Te dan más los buenos días, quizás te ayudan a cambiar una goma explotá, te ceden el paso…

Muchas veces he dicho: “Se nota que estamos en la isla”.

La verdad, todos deberíamos ser “de la isla”.