¿Qué hacer con el plebiscito?

Lea la columna de opinión de Alex Delgado.

¿Qué hacer con el plebiscito?

Nadie ha quedado conforme con la expresión del gobierno federal respecto al futuro político de la isla y el plebiscito, proceso electoral que me sospecho va a tener que posponerse hasta que el americano diga. Puede haber un desafío y seguir pa’ lante con la elección del 11 de junio, pero honestamente, sería otro concurso de belleza que nada resolverá, y que se prestará para desviar la poca discusión que pueda haber en la nación sobre nuestro problema colonial al destacarse que sacaron a un sector del proceso, aún con el señalamiento del propio Departamento de Justicia federal de que debía corregirse ese asunto.

“El Departamento de Justicia concluye que la papeleta del plebiscito no es compatible con estas políticas (informes de los Task Force de la Casa Blanca)… la papeleta omite el estatus territorial actual de Puerto Rico como una opción viable… Esta omisión se basa en la determinación de que el pueblo de Puerto Rico definitivamente rechazó el estatus actual en el plebiscito del 6 noviembre de 2012. El Departamento no cree que los resultados del plebiscito del 2012 justifique omitir el estatus actual de la papeleta”. Para invalidar el resultado del plebiscito de Luis Fortuño en el 2012, el  gobierno republicano indica hoy que los cambios políticos, económicos y demográficos en la isla, y en Estados Unidos, hacen incierto que la voluntad actual del pueblo sea rechazar el Estado Libre Asociado (ELA).

Eso no es todo. El ejecutivo estadounidense dijo que “El lenguaje de la papeleta del plebiscito contiene varias declaraciones ambiguas y potencialmente engañosas”

Se refiere a que la papeleta indica que la estadidad es la única fórmula que garantiza la ciudadanía americana por nacimiento, por lo que el departamento argumenta que el ELA colonial también la garantiza. Fue lo único que se señaló sobre la definición de estadidad. De otra parte, expresa que con la Libre Asociación, según definida en la papeleta, “Puerto Rico adopta un estatus fuera de la cláusula territorial de la Constitución de los Estados Unidos, que reconozca la soberanía del pueblo de Puerto Rico”. Según el Departamento de Justicia esa definición no hace claro a los electores que un voto por la libre asociación es un voto por la independencia, y que también podría hacer pensar a los votantes que se trata del ELA actual mejorado, algo que ha sido rechazado previamente por considerarse inconstitucional. En esa línea también expresa que en la papeleta indica que la ciudadanía americana, bajo la libre asociación, estaría sujeta a una negociación entre Estados Unidos y Puerto Rico, pero que no habla de la ciudadanía bajo la independencia. Al ser la libre asociación y la independencia la misma cosa, en ambos casos la ciudadanía estaría sujeta a negociaciones, pero que al no existir esa aclaración en la papeleta, el Departamento entiende que eso podría llevar a los votantes a pensar de forma errónea y falsa que la libre asociación es el ELA actual mejorado.

Finalmente el gobierno americano solicitó al gobernador Ricardo Rosselló que enmiende la papeleta, que someta dichas enmiendas al Departamento de Justicia nuevamente para evaluarlas con “tiempo suficiente”. Si de aquí al 11 de junio no es “tiempo suficiente”, habría que posponer el plebiscito o, de lo contrario, volver a hacer otro concurso de belleza ideológico no vinculante al gobierno federal, en otras palabras, otra botadera de dinero en plena crisis.

Como mencionaba, nadie quedó satisfecho con la carta del gobierno federal. Los estadistas e independentistas porque les reviven el ELA colonial y los obligan a ponerlo en la papeleta, los estadolibristas coloniales porque les reiteran que el ELA mejorado tiene menos probabilidades que la estadidad y los soberanistas porque los desenmascaran, cantándole la verdad que les había dicho en columnas anteriores: la libre asociación es la independencia y punto.

Con esta acción la administración de Donald Trump demuestra lo que han demostrado las pasadas administraciones, que les preocupa poco tener una colonia en sus espaldas, y que su plan es mantenerla, tal y como está. Les comentaba en escritos anteriores el absurdo de tener la enfermedad como opción para resolver el problema de la misma enfermedad, pero no me sorprende de una administración absurda, como la del propio Trump. ¿Opciones? Desde mi punto de vista atender los señalamientos del gobierno federal, realizar las enmiendas y someter al pueblo al plebiscito, en esta ocasión con el gobierno federal vinculado. Si el pueblo elige quedarse como está, pues no debe estar quejándose luego de cómo están y lamentando que tienen que marcharse a vivir en la estadidad porque allá la economía está mejor que la del ELA colonial que ellos mismo eligieron, o de que nos impusieron una junta, etc. Si ganara la estadidad o la independencia, pues a lucharla hasta que sean concedidas, según la decisión del pueblo. A Estados Unidos se le haría muy complicado vincularse a un proceso plebiscitario y luego ignorarlo, aunque tampoco me sorprendería lo hiciera, pero ahí dependería de nosotros levantar la voz en cada rincón hasta que se resuelva nuestro problema.