"Cita con la historia II"

Lea la columna de opinión del secretario de la Gobernación.

Por William Villafañe

Se acerca el domingo 11 de junio de 2017. Comienzan a estudiarse, publicarse y analizarse las tendencias sobre cómo nuestra gente responderá al trascendental llamado que ha hecho la presente administración para resolver de manera definitiva el histórico problema de nuestra condición política. Las figuras públicas y los llamados líderes de las diferentes organizaciones políticas de la isla se han expresado ya sobre lo que entienden corresponde a sus “huestes” hacer en tan importante ocasión. Unos nos motivan a participar en el plebiscito para enviar un mensaje claro al Gobierno de Puerto Rico y al Congreso de los Estados Unidos sobre el camino que vamos a seguir. Otros tratan de engañar a nuestros electores con el único propósito de continuar beneficiándose del ya desenmascarado, democráticamente rechazado y siempre indigno estatus colonial de este territorio que llamamos Puerto Rico.

Por cuatro largos, difíciles y perdidos años, los llamados a atender tan importante asunto dedicaron su tiempo y esfuerzo a desacreditar un proceso democrático celebrado al unísono con aquel en que ellos mismos resultaron favorecidos. Nunca pudimos comprender la fibra moral de quienes señalan la invalidez de un evento en que también estuvo en juego su propia elección. Les cayó entonces a ellos, como anillo al dedo, aquello que su otrora líder llamaba un “enredo de espíritu”. No se puede decir que se ama la patria despreciando la voluntad del pueblo expresada en las urnas.

En otro claro contraste, el honorable Ricardo Rosselló Nevares ha convocado a un plebiscito en el que vamos a elegir nuestro destino político, entre alternativas no coloniales y no territoriales. Hacer una marca o signo bajo el triángulo representaría un voto por la estadidad, una petición de unión permanente a los Estados Unidos de América, país del cual somos ciudadanos y ciudadanas. Hacer lo propio bajo la figura geométrica del círculo enviaría un mensaje a favor de la independencia, en cualesquiera de sus dos vertientes aceptadas por la comunidad internacional. Esto nos movería a una segunda elección durante el mes de octubre para escoger si la presente administración, luego de independizarnos definitiva y totalmente de los Estados Unidos, promueve un pacto de asociación cuyos términos y condiciones tendrían que ser avalados por el presidente de los Estados Unidos y luego ratificado por Congreso federal.

Nos dejó dicho Lamartine, historiador y político francés, que “el ideal no es más que la verdad a distancia” y Puerto Rico está en ruta para alcanzar sus mayores anhelos en el medular asunto de nuestra condición política y en tantos otros. Vayamos a nuestro norte con paso firme y la frente en alto. Nadie espera que el camino esté libre de obstáculos, lo que no podemos hacer es dejarnos detener por quienes se oponen a que enviemos a los Estados Unidos y al mundo un mensaje claro sobre lo que entendemos es nuestro destino. Estamos en el umbral de nuestra cita con la historia. Está en tus manos romper las cadenas del coloniaje. Levanta tu voz por encima de quienes antes la han dejado convenientemente en el olvido. Esta administración hará valer el mandato del pueblo en las urnas. No descansaremos hasta lograr la igualdad que nos merecemos.

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