¡Con orgullo, estadolibristas!

Lea la columna de opinión de Armando Valdés.

¡Con orgullo, estadolibristas!

Esta semana, un grupo de estadolibristas y autonomistas, convocados por el expresidente del PPD Héctor Luis Acevedo, el senador José Nadal Power, Pablo José Hernández Rivera y este servidor, inició una campaña de educación bajo el nombre de Resistencia Autonomista.

Como indicáramos en el comunicado de prensa, el esfuerzo va dirigido a cuatro metas prioritarias:

1. Educar sobre el abuso de poder que representa el plebiscito amañado y tramposo que han diseñado el Partido Nuevo Progresista, Thomas Rivera Schatz y Ricky Rosselló.

2. Llevar un mensaje contundente contra la anexión.

3. Defender el desarrollo autonómico del Estado Libre Asociado.

4. Reivindicar el derecho de todos los autonomistas a tener una opción en la papeleta y a no ser excluidos de los procesos democráticos en nuestro país.

El primer punto es quizá el más importante. El PNP ha diseñado un proceso en el que pretenden fabricar una mayoría artificial a favor de la estadidad. Para hacerlo, han optado por excluir de la papeleta la alternativa que defendemos los populares y autonomistas: el Estado Libre Asociado.

Varios son los argumentos que han utilizado para justificar este proceder. Primero, dicen que el Estado Libre Asociado fue abolido por el caso de Pueblo v. Sánchez Valle. Falso. El Tribunal Supremo federal en dicho caso, que trata sobre ciertos derechos de personas acusadas en casos penales, reiteró que “Puerto Rico tiene una relación con Estados Unidos que no tiene paralelo en nuestra historia”. Continuó diciendo que a partir del “1952, Puerto Rico se convirtió en un nuevo tipo de entidad política, todavía cercanamente asociada a Estados Unidos, pero gobernada de acuerdo a, y ejerciendo auto-gobierno a través de, una constitución ratificada por el pueblo”. Expresó además que como resultado de la adopción de esa constitución, “Puerto Rico puede hoy valerse de una amplia variedad de futuros”. En otras palabras, lejos de terminar con el ELA, reafirmó su vigencia.

Segundo, el PNP plantea que el ELA ha sido rechazado como alternativa por las tres ramas del gobierno federal. Atendida ya la rama judicial, y no habiendo ninguna expresión a esos fines en la legislativa, quedaría solo examinar la más reciente expresión de la Casa Blanca sobre el tema de Puerto Rico. El informe del grupo de trabajo de marzo de 2011, prueba lo contrario. En la página 26, la Casa Blanca expresó que “no incluir la opción del Estado Libre Asociado levantaría serias preguntas sobre la legitimidad de un plebiscito”.

Tercero, argumentan que la imposición de la Junta de Supervisión Fiscal implica la muerte del Estado Libre Asociado. En efecto, la imposición de la Junta es un retroceso, y una clara violación a lo pactado entre el pueblo de Puerto Rico y Estados Unidos en el 1952. Pero una violación a un contrato no obliga necesariamente a su disolución; obliga a que se corrija el proceder de la parte que está incumpliendo con su deber de respetar lo acordado.

Finalmente, nos dicen que en el plebiscito de noviembre de 2012, el pueblo de Puerto Rico rechazó el ELA en la primera pregunta de la papeleta. Si bien podemos debatir si el ELA en efecto estaba incluido en ese proceso, lo cierto es que la anexión perdió los plebiscitos de 1967, 1993 y 1998. Jamás fue planteado por el Partido Popular que se excluyera esa alternativa de procesos electorales futuros. De haberlo hecho, correctamente se habría levantado la ira y la indignación de diversos sectores, no solo dentro del PNP, ante un intento descarado para suprimir la voluntad de un sinnúmero de electores puertorriqueños.

Al Partido Popular y a todos los funcionarios que fueron electos bajo la insignia de la Pava les toca defender el derecho de sus correligionarios estadolibristas. Esto no se trata de adelantar sus posiciones ideológicas o sus intereses políticos. Se trata de reivindicar los derechos de personas que quieren ser escuchados. Si en las elecciones contaron con los votos de la base del Partido Popular, esa base cuenta ahora con ustedes para defenderlos ante el abuso de un gobierno que los quiere acallar.

Por eso, a partir de ahora, con orgullo, amigos estadolibristas, ¡a hacernos sentir!