8 de marzo: solidaridad, no celebrar

Lea la columna de opinión de Denis Márquez.

8 de marzo: solidaridad, no celebrar

Por: Denis Márquez

Representante del PIP

El día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es parte de una trayectoria histórica de lucha y de batalla. El desarrollo de la historia llevó a organizaciones internacionales a declararlo como día internacional para concienciar, solidarizar, conmemorar y para llevar un mensaje de búsqueda de igualdad y de equidad. En esa realidad estuvo enmarcada la lucha de aquellas cientos de mujeres en la fábrica Triangle Shirtwaist en la Ciudad de Nueva York, que murieron quemadas como consecuencia de la represión de sus patronos por luchar por la igualdad salarial, por una jornada de trabajo de menos de diez (10) horas y por el derecho a la lactancia. Eso fue lo que marcó el 8 de marzo en la historia del mundo, y ese es el enfoque que nosotros, desde el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), le damos a este día.

Representa para nuestra institución un día de batalla, día en donde hay que asumir la responsabilidad de que en esta sociedad, al igual que en otras sociedades en el mundo, no hemos logrado comprender la verdadera equidad de género. No la equidad para estar junto a nadie, no para ser parte de, sino para que los seres humanos que se llamen mujeres y hombres podamos convivir en una sociedad igualitaria y en equidad. De que, en esta sociedad que vivimos, luchemos y sigamos denunciando, por ejemplo,  que la mujer no puede fungir en un papel estereotipado en los medios de comunicación. No puede ser tampoco objeto de negocio ni de compraventa de bienes en anuncios o publicidad. Y no solo es una responsabilidad de la Asamblea Legislativa tomar conciencia sobre estos señalamientos, sino del Estado y la ciudadanía.

También es tiempo, que, de una vez y por todas, tomemos conciencia y del hostigamiento sexual, de la violencia laboral, del discrimen laboral en el empleo, y, como consecuencia del discrimen y el patriarcado, manifestados en ambientes hostiles a través de conductas violentas, comentarios, de bromas y chistes que emanan en múltiples ocasiones de los hombres hacia las mujeres y erradicarlo por conciencia de la dinámica del mundo del trabajo. Esa es parte de la lucha que se tiene que dar, no solo el 8 de marzo, sino todos los días de nuestra existencia.

De igual forma, aquellos y aquellas que creemos en la equidad de género, que creemos en la perspectiva de género en la educación —que no es otra cosa que la justa distribución de los beneficios, el poder, los recursos y las responsabilidades entre mujeres y hombres— es lo que debemos aspirar en la sociedad en que vivimos. Y también hoy es día de lucha, como se dio temprano en la mañana el pasado miércoles, de las mujeres trabajadoras, de las mujeres feministas, de las mujeres jefas de familia, de las mujeres que desde sus hogares salen todos los días a luchar. Se trata de las luchas comunitarias, de las luchas en las calles, como las compañeras de Tallaboa Encarnación en Peñuelas, quienes han dado todo para proteger la salud de sus vecinos y de su comunidad ante el infame depósito de cenizas tóxicas en sus suelos.