¿Cuánto y qué escribes en los mensajes de texto?

Lea la columna de opinión de Marta Michelle Colón.

¿Cuánto y qué escribes en los mensajes de texto?

Sabemos que “hablar” ha quedado en una acción en peligro de extinción. Cada vez más se recurre a mensajes de textos o los chats, y las conversaciones son casi inexistentes. Esto, en ocasiones, nos pone en riesgo, pues, aunque da la ilusión de “ahorrarnos tiempo”, puede que quien lo reciba no perciba nuestro estado de ánimo o proceso de pensamiento, haciendo que muchas veces se pierda la esencia del mensaje, cause incomodidades y hasta malos entendidos.   

A continuación algunas sugerencias para proyectar lo mejor de nosotros:

1. Reconoce cuándo hacer una llamada.

Un tema complejo que requiera mayor explicación debe ser manejado en una llamada telefónica. Los textos sirven para delinear un momento para conversar, reunirse, ofrecer información factual o una contestación que requiere un sí o no.

2. Sé breve.

Si el mensaje tiene más de tres oraciones, es muy largo. Ese es el momento de recurrir a llamar o escribir por correo electrónico. Si no eres fanático de hablar, que es la mejor forma de comunicarse, recurre a una “conversación digital”.

3. Recuerda el refrán “escribe y muérete”.

Las palabras pueden vivir para siempre en una pantalla y una vez se envía es información pública. Solo escribe en tus mensajes lo que puedes decir en un billboard.

4. Proyecta lo mejor de ti.

Cada mensaje es un reflejo de su nosotros. Ojo con las letras mayúsculas, el exceso de signos de exclamación y las abreviaciones confusas. Y, aunque sea un mensaje breve, recuerda la buena sintaxis y ortografía. Antes de enviarlo, léelo dos veces para confirmar que la otra persona entenderá lo que quisiste escribir. Después de todo, no están junto a ti para saber si es un mensaje colmado de alegría, frustración o molestia.

5. Organiza tus pensamientos en un solo mensaje.

No seas víctima de la prisa. Asegura que todo lo que quieres escribir está en un solo mensaje. Para el recipiente puede ser confuso recibir varios mensajes en cadena y, peor aún, que en una de las “oraciones” enviadas como mensaje se pueda perder la parte más importante de lo que se quiere verbalizar.