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"Prometer villas y castillas no era suficiente para el hijo del Mesías"

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Prometer villas y castillas no era suficiente para el hijo del Mesías. Para Ricky, solo bastaría con el mismísimo fortín de Blancanieves al centro de un nuevo parque que el secretario de asuntos públicos de La Fortaleza denominó “Disney en el Caribe”.

 

Como era de esperarse, una noticia de tal envergadura, y de tanto interés para las masas que anualmente hacen el peregrinaje al lugar más feliz del mundo, recibió un despliegue amplio en la portada del principal periódico del país este pasado martes y fue publicada bajo el titular “Cuadran APPP para Ceiba”.

Cuando apenas unas horas después la empresa negaba tener planes, no solo para Puerto Rico sino “para la región” (sorry St. Kitts y Nevis), el gobernador tímidamente tuvo que admitir que “nosotros no hemos comenzado ningún tipo de conversación oficial con nadie”.

 

Esa expresión fue recogida en una nota que apareció dos días después en el mismo rotativo, ayer jueves, bajo el titular “Abierta la Isla para las APP y dar paso al desarrollo”.

¿Ah sí? ¿Pero no acaba de decir el primer mandatario que no han hablado con nadie? ¿Y no ameritaba tamaño embuste al menos algún regaño por parte de un medio que fue inducido a promover, por el principal portavoz del gobierno, un cuento de hadas?

Lamentablemente, así es como estamos viviendo en nuestro país. Con un gobierno que insiste en la mentira – y no quiero pecar de ingenuo, todos lo han hecho en un grado u otro – pero peor aún, con una prensa que ha claudicado, sin más, a su deber en nuestra democracia.

 

Veamos otros ejemplos de apenas las últimas dos semanas.

En campaña, el gobernador prometió una inyección de $450 millones a la Universidad de Puerto Rico, según un artículo publicado el 19 de septiembre de 2016 en Metro.

 

Esta semana, defendía el recorte de $300 millones propuesto por la Junta de Control Fiscal. No se le cuestionó sobre esta contradicción.

En las vistas de transición, el actual asesor legal del gobernador, y entonces principal inquisidor, se rasgaba sus apretadas vestiduras por el salario de $180,000 anuales que percibió Melba Acosta como presidenta del Banco Gubernamental de Fomento, según reseñó CyberNews el 5 de diciembre de 2016.

 

Ni una mención de dicha indignación ha sido planteada para enfrentar el gobierno al salario obsceno de la secretaria de Educación, Julia Keleher, quien además dará clases en una universidad estadounidense para complementar sus $25,000 mensuales.

 

La respuesta del gobierno, dócilmente repetida por los medios de comunicación, ha sido que la secretaria tendrá además el rol de reestructuradora en jefe del Departamento, ignorando así que todo directivo de una agencia pública tiene el deber de velar por el uso más eficiente de los limitados recursos del Estado.

Y el martes, 21 de febrero, este rotativo publicaba su primera entrevista con Ricky desde La Fortaleza. En ella, el gobernador nos aclaró, según leía el abstracto del artículo, que cuando “aseguraba que tenía un plan y que estaba listo para gobernar, se refería a un plan de política pública y no a un plan fiscal”.

Sin embargo, el 28 de agosto de 2016, en el periódico El Nuevo Día, el entonces candidato, en una columna que se le atribuía como de su autoría, decía que “nos hemos preparado con un plan fiscal sólido que contempla la reducción estructural del gobierno”.

Añadió, como presagiando el predicamento en el que nos encontramos, que “si llega un gobernador que no sepa cómo trabajar los retos fiscales, no quiera reducir gastos y no tenga una estrategia definida, entonces sí que la Junta comenzará a dictar la política pública”.

Que quede claro, esto no se trata de afiliaciones partidistas.

Se trata del rol de los medios en una sociedad que aspira diariamente a ser más libre. Cuando critican a los de uno, es natural molestarse.

 

Pero igual hay que celebrar el que vivamos en un país en el que se protege la libertad de expresión y de prensa. Cuando los medios se auto-censuran, el efecto es tan pernicioso, sino más, como cuando la mordaza es producto de la opresión oficialista.

La luna de miel ha sido bella pero, Blancanieves, llegó la hora de despertar.