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UPR que se ponga pa’ su número

La Universidad de Puerto Rico (UPR) sufrió un tsunami la semana pasada al renunciar la presidenta interina, Celeste Freytes, y al menos nueve rectores de distintos recintos. De pronto, la reacción del sector estadista no se hizo esperar. Aunque la crítica pueda tener razón, no deja de ser un acto hipócita… ahora son los más preocupados por la Universidad que tanto atacan. En el año 2009 el gobierno del Partido Nuevo Progresista (PNP) empujó de mil maneras la salida de Antonio García Padilla como presidente de la institución académica desde el día uno. ¿No les crea curiosidad que en esta ocasión el gobierno PNP quiera dejar en el primer centro docente del país a todos los nombrados por la administración popular de Alejandro García Padilla? Porque piensen que son extraordinarios administradores y que pueden hacer mejor trabajo que personas designadas por la actual administración no es.

Dirán que dentro de la preocupación que tienen por la Universidad, cambiar a medio mundo allí puede darle inestabilidad. ¿Y desde cuando el PNP se preocupa por la estabilidad de una institución que sacó a gritos a un Pedro Rosselló en la década de 1990 y a una Norma Burgos que casi la agreden? ¿Una universidad donde, a la menor provocación, le montan una huelga a los gobiernos PNP? Créame que a esa colectividad política le importa un pito la academia donde solo los políticos de antiestadistas son recibidos con alfombra tendida.

Vamos a dejarnos de tonterías, lo que viene para la Universidad de Puerto Rico no es cáscara de coco: se busca recortar $300 millones y asoma otro conflicto huelgario, por lo que un corillo de populares administrando la UPR, para el gobierno PNP, es lo perfecto, que sean los de la pasada administración los que cojan las pedradas de los estudiantes, profesores, sindicatos y cuanto revoltoso exista, aunque ni estudie en la Universidad. Esos 10 funcionarios olfatean las intenciones del gobierno, saben lo que les viene pa’ encima, salen corriendo y le dañan la movida política al gobierno. Eso es tan obvio que ya La Fortaleza anunció que no llenaría vacantes en la Junta de Gobierno y que antes de eso, mejor que cierre la institución. ¡Mire que preocupación tienen por la UPR!. Así es, esto es un juego político, a mi juicio, lo que es una pena.

¿Hicieron bien los 10 en abandonar el barco que timoneaban? Estan en todo su derecho, pero como lo hicieron es reprochable e irresponsable con la institución.

De otra parte, yo soy producto de la Universidad de Puerto Rico y aunque tengo objeciones con que se utilice como centro de luchas ideológicas, disfrazadas de “educación” por algunos sectores, reconozco que es la institución educativa y de investigación académica más importante de nuestra isla. Pero como contribuyente, tengo derecho a cuestionar lo que allí pueda ocurrir.

De todas las intituciones de educación superior, la UPR debe tener cerca del 26% de matrícula (61,000 estudiantes aproximadamente) y el restante 74% son instituciones que no son la UPR. Incluso, la suma de solo la Universidad Interamericana, el Sistema Universitario Ana G. Méndez, la Pontificia Universidad Católica, la Universidad Politécnica y el Sagrado Corazón tienen más del doble de estudiantes que todo el sistema de la UPR. Ciertamente esas universidades, si se suman sus recintos tienen más que la univesidad del estado (25 a 11 apróximadamente), pero ese no es el punto.

La inversión (incluyendo lo que pueda haber de malgasto o mala administración) del gobierno de Puerto Rico en la UPR es de entre $800 y $900 millones anuales. Mire esto, para el 2010 el presupuesto de la UPR fue de $838,656,756 para una matrícula de poco más de 65,000 estudiantes. Eso estima el costo por estudiante en casi $13,000.00 annual . Si hacemos ese mismo ejercicio con la universidad privada sin fines de lucro que tiene la misma cantidad de recintos que la UPR, el presupuesto fue de $247,997,400 para poco más de 45,000 estudiantes, lo que promedia a $5,480 el costo anual por estudiante.

Sí, la UPR es una de las mejores universidades de toda nuestra comarca, con educación de prestigio, pero el precio para estudiar ahí es de “pescao’ abombao”. ¿Que es un lugar de oportunidades para personas de escasos recursos? De acuerdo, pero esas personas de escasos recursos también tienen acceso a ayudas, principalmente federales, que le hacen estudiar, prácticamente gratis.

Entiendo la Universidad de Puerto Rico debe ajustarse a las realidades económicas, igual que todos. Si nosotros, el pueblo, ponemos dinero mediante nuestras contribuciones tenemos el derecho de pedir cuentas y la Universidad nos las tiene que proveer. Eso de “dame dinero y punto, no te metas con nosotros” tiene cambiar. Si desean autonomía universitaria, debe ser una verdadera autonomía, incluyendo la parte económica. Vamos a darle a los grupitos que protestan por todo la Universidad, con su verdadera autonomía, una total e independiente del gobierno a ver si el gas pela o no pela.

Leo constantemente que no se puede recortar ni 300 ni 200 millones, todo es una maldita queja y oposición a todo, pero no presentan ni siquiera una dichosa propuesta para allegar fondos independientes del estado que repelen. Dijo al nueva presidenta interina, Nivea Fernández, que no han llegado ni a 120 millones en recortes hasta el momento, lo que me hace pensar que ya han detectado más de 100 millones. Si fuera el caso, pues ya deberían faltar 200 millones, si la meta es 300. ¿Que ingresos podemos allegar a la Universidad? ¿Que negocios puede establecer la UPR al gobierno, a la empresa privada, para ofrecer servicios a un costo menor de lo que normalmente cuesta? Todo se queda en que “hay que analizarlo” y ya. En la UPR preparan las mejores mentes, ¿no es hora de aprovechar esas mentes y ponerlas a producir para la propia academia en el desarrollo de propuestas? Sé que no debe ser algo tan sencillo, pero si por eso ni siquiera van a comenzar a desarrollarlo, pues les irá peor.

Demuestren sus estudiantes que pueden hacer algo realmente productivo e importante en lugar de ir a faltarle el respeto y a hacerle un show al gobernador Ricardo Rosselló en Ponce, entendiendo que son los cocorocos en temas de bonos, deudas, transacciones financieras y auditorías. A la muchachita esa, que bastante cafre se proyectó ante el país, y no a la altura de una estudiante universitaria, ya tuvo los 5 minutos de fama que buscaba. Ahora que se instruya y busque alternativas que no sean oponerse a todo. Que aporte con su mente ideas de cómo allegar nuevos fondos a la UPR para que se afecte lo menos posible.

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