Teclados y micrófonos aguzados

Lea la columna de Mariliana Torres.

Teclados y micrófonos aguzados

Con el nuevo año que recibimos vamos a poner manos a la obra y agucemos los teclados y los micrófonos. Esa debería ser la consigna de la clase periodística del país mientras el Gobierno entrante promueve medidas de reconstrucción económica. Escuchamos que son grandes retos que implicarán sacrificios, pero eso es todavía lo que muchos sectores de la sociedad ignoran.

Olvidemos por un momento la política pequeña, la falta de educación y cortesía de los que abuchearon en la toma de posesión al gobernante saliente y tratemos de concentrarnos en lo que el país y su gente reclama y necesita.

Comenzemos con el pie derecho deseando una administración que pueda tomar medidas inteligentes y que sea el debate de las ideas lo que predomine versus los ataques personalistas. Ello se debe tomar con toda la seriedad que amerita la sana administración porque, si antes se resolvía con préstamos y chavos que aparecían debajo de las piedras, ahora no hay para pagar la nómina de los empleados públicos en febrero y mucho menos para otorgar contratos millonarios por amistad.

El gobernador Ricardo Rosselló se enfrenta a una descomunal deuda y a una Junta de Control Fiscal que juntos tendrán que marchar para atender con premura los asuntos que podrían trastocar la calidad de vida de los puertorriqueños. Tal como el primer mandatario Rosselló señaló en su mensaje, los asuntos apremiantes implican salvar el sistema de retiro de los empleados públicos; así que el asunto del estatus, aunque es su caballito de Troya, tendrá que esperar hasta que las finanzas estén en orden y el puertorriqueño pueda acostarse tranquilo. Además, tendrá que recuperar la confianza de los mercados y lograr la reestructuración de la deuda. Sin ello no podría llevar a cabo su proyecto de transformación prometido.

Otro de los aspectos más importantes es evitar que el sistema de salud colapse y que más de un millón de personas se queden sin plan médico. Ahora le toca al gobernador Rosselló demostrar que puede salvar el proyecto emblemático de su padre, aunque ello requiera probablemente unos cambios sustanciales, como, por ejemplo, retomar los conocidos CDT.

En el Congreso tendrá que dar la batalla junto a la comisionada residente, Jennifer González, para lograr la paridad de fondos de Medicaid y Medicare. Si ello no se logra, Puerto Rico experimentará la fuga más grande de profesionales de la salud y la población se quedará sin especialistas vitales.

Los medios de comunicación también deben tener claro que su rol quedará más expuesto que nunca durante este cuatrienio, pues los escenarios no serán los mismos y se esperará menos flujo de información por el ente de control y supervisión fiscal enviado.

La fiscalización y la publicación de la verdad sin filtros deberían ser parte de la meta. No se espera menos porque el pueblo está cansado de las mentiras, verdades a medias, quiere seguridad, reparar confianzas y restablecer la sociedad. El impacto que tiene el periodismo en la sociedad bajo la coyuntura económica y política que estamos viviendo quizá no se ha medido con la seriedad que requiere.

Cada una de las publicaciones exige mayor esfuerzo de transparencia gubernamental y del uso del sistema de corraboración de datos, que, por ejemplo, Metro Puerto Rico utilizó junto a otros medios de comunicación durante la pasada campaña electoral.

Estimular la investigación periodística especializada en asuntos gubernamentales promoverá esa transparencia, porque se exigirá rigurosidad en la publicación. Los periodistas deben tener claro que el impacto del contenido que transmiten debería replicar en confianza y reputación del medio de comunicación. Si se le está exigiendo al Gobierno entrante rigor, a los periodistas también se les debe demandar disciplina.

Si lo logran, destacarán su valor y, por ende, la confianza del pueblo. Cuando el medio de comunicación logra construir confianza, está asentando la base de la competitividad en la lucha por los mejores números en las encuestas y su permanencia indiscutible, tal como los gobernantes logran con su buena política pública el favor del electorado.