Mucho entretenimiento a la vista... y hasta la vista...

Mucho entretenimiento a la vista... y hasta la vista...

A tres días de concluir este año estoy segura que todos andamos en las mismas: repasar lo ocurrido y lo vivido… Esta reflexión típica de la época me lleva a resumir que, sin dudas, el 2016 ha sido difícil, complejo, pleno de experiencias inesperadas pero, precisamente y por lo mismo, fue perfecto para poner a prueba la creatividad y la resistencia de todos, en todo el sentido de la palabra. ¿O no?

Y, el mundo de la televisión y los espectáculos no ha sido la excepción. El trabajo de todos ha sido arduo, interminable y agotador; la competencia en la pantalla chica (que ya casi ninguna lo es tanto…) ha sido a muerte en lo que a contenido y acaparamiento de pautas comerciales se refiere.

¿El saldo? Dicen los que saben que ninguna de las emisoras logró su meta de ventas pues, por más esfuerzos que se hicieron, la situación económica no lo permitió.

Mientras, al mundo de la música parece haberle ido un poco mejor con el éxito en muchos lanzamientos así como en la presentación de espectáculos en vivo, tanto de artistas locales como internacionales. De hecho, algunos de ellos fueron un lleno total y hasta lograron venderse en pocos días. Entonces, ¿de dónde saca la gente el dinero para la compra de esas taquillas? Pues hay dos respuestas: o el boricua sigue colocando como prioridad la diversión o, sencillamente o por lo mismo, decidió cargar estos costos a la tarjeta de crédito por aquello de que “la última la paga el diablo”.

Muchas de estos boletos de entrada para espectáculos musicales costaban ‘un ojo de la cara’; porque ya eso de ‘tickets a 20 pesos’ (aunque fuera tocando el techo y teniendo que ver el show con binoculares) no existen. ¡Así que, de donde fuera, sacaron los chavitos y a disfrutar se ha dicho! Y ya se han anunciado más de una decena de espectáculos que, sin dudas, las entradas superarán los $50, $75 y hasta $100 (o mucho más) y sus productores aseguran que serán todo un éxito.

Ojalá y así sea pues, más allá de que el artista (de aquí o de dónde venga) se lleva una buena tajada, estos proyectos siempre crean empleos directos e indirectos en la Isla.

Por otro lado, lo que sí se perfila como seguro es otro año de constantes presentaciones teatrales, de diversos géneros. ¡Qué bien! Muchos artistas y otros que laboran alrededor de estas producciones se verán beneficiados, así como el público pues siempre he dicho que no hay experiencia comparable a la actuación en vivo.

Tras lo antes dicho, prepárese para ver en cartelera diversas obras, de todo tipo, todos los fines de semana. Y, lo mejor de todo es que en el teatro sí suele darse eso de boletos a 20 pesos o, por lo menos a precios más razonables.

Así las cosas, esperemos que el 2017, aún con todos los malos augurios relacionados a la economía del país, sea uno prolífero en eventos vinculados al entretenimiento porque buena falta que nos hace.

Y, a modo de privilegio personal, como se dice por ahí, hago uso de esta columna para despedirme de ustedes, mis lectores. Nuevos retos profesionales me llevan a dejar este espacio del que me he sentido más que honrada en ocupar.