Renacer

Lea la columna de William Villafañe.

Renacer

Por: William Villafañe

Secretario entrante de la Gobernación

Durante esta, la que muchos consideramos la más alegre época del año, también tomamos tiempo para reflexionar sobre el significado de la Navidad en nuestras vidas. Como individuos, cada uno descubre la importancia de renacer, renovar su espíritu, recargar energías y hasta determinar qué cambios se deben hacer para bien en el futuro, a corto y largo plazo. Esos deseos y sentimientos que a veces consideramos muy personales tienen un impacto en los demás. Del mismo modo, estas decisiones se toman de manera colectiva, en la familia, comunidad y lugar de trabajo. En fin, en todo Puerto Rico.

Por ello debemos analizar los hechos más recientes desde una perspectiva histórica que, a su vez, nos permita visualizar la ruta trazada hacia el futuro. De esta forma, encontraremos dentro de nosotros mismos, inclusive como pueblo, las herramientas, destrezas y entusiasmo para construir un nuevo Puerto Rico. Renacer de particular manera y alcanzar todas y cada una de nuestras metas, especialmente las relacionadas con nuestro desarrollo socioeconómico y la ulterior definición de nuestra condición política. Lo anterior, con un compromiso férreo de mantener nuestra esencia, nuestras tradiciones y nuestra cultura. Cambiando aquello que, por fe y con certeza, sabemos nos corresponde comenzar a dejar atrás.

Eugenio Trías, el filósofo y escritor español de nuestros tiempos, expresó que “las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra”. En ese sentido, tanto esta Navidad como la celebración de un año que culmina representan una gran oportunidad de mirar al futuro desde una nueva perspectiva y con aires de optimismo. Reconocido el problema y habiéndose descubierto lo antes oculto, podemos y debemos encontrar el camino hacia nuestra recuperación económica. Igualmente, redescubrir ese espíritu y entusiasmo que caracteriza al buen puertorriqueño.

Que el nacimiento del Niño Dios en nuestros corazones, marque también el de un nuevo Puerto Rico. Uno que construyamos juntos; visible al mundo, pero, sobre todo, ante nuestro propio espejo como pueblo.