Periodismo de datos

Lea la columna de Mariliana Torres.

Por Mariliana Torres

¿Cómo el periodista puede contar una historia si todos los que están involucrados están mintiendo? ¿Puede el periodista corroborar esa información suministrada y descubrir la verdad? Las contestaciones a esas preguntas son sí.

Durante las elecciones, decenas de periodistas, entre ellos del periódico Metro, se adentraron a tomar los cursos que los certifican y capacitan como periodistas de datos. Es decir, capaces de comprobar datos. Esto permite que cada vez que el político-candidato y otros tantos que le acompañan contestan preguntas se puede corroborar si la teoría esbozada es cierta o falsa. Ese contraste de respuestas está acompañado de datos verdaderos y documentados que prueban que el funcionario y el posible candidato electo están mintiendo a los ciudadanos.

Este nuevo periodismo de datos especializado se está trabajando en Puerto Rico de la mano de diversos medios de comunicación comprometidos con la verdad y la transparencia. Extenuados de que el Gobierno les niegue los documentos públicos, decidieron adentrarse al periodismo de datos, que en otros países, por ejemplo, de Ámerica del Sur, ya es parte del diario vivir para denunciar las injusticias.

Ese tipo de periodismo promete en tiempos difíciles cuando los Gobiernos utilizan todo tipo de artimaña para no permitir que los ciudadanos puedan acceder a los documentos. El objetivo del periodismo de datos es desenmascarar al que constantemente utiliza antifaces para ocultarle al pueblo la verdad y cuáles fueron las causas y los causantes de la debacle financiera que vivimos hoy día.

¿Cómo se clasifican los datos y cómo se verifican? Todos saben que es parte de nuestra ética no revelar nuestras fuentes de información. Sin embargo, en este caso en particular, los datos pueden ser verificados por los mismos ciudadanos debido a que existe el documento para probar que lo que está diciendo X o Y persona es cierto o falso. El periodismo de datos llegó en el momento justo y cuenta con el apoyo indispensable del mundo digital. Para el periodismo de datos hay que tener olfato periodístico y malicia. Descubrir verdades y falsedades, contrastarlas y, luego, contarlas al mundo.

Fíjese que para que el lector pueda creerle lo que se publica debería ser convincente, y eso se logra si le muestra al mundo datos reales y comprobados con documentos. Pienso que ahora que la administración del gobernante Alejandro García Padilla y la entrante de Ricardo Rosselló está compartiendo información en sus respectivos comités de transición es indispensable activar el periodismo de datos, porque lo que estamos escuchando se asemeja a las discusiones insípidas que no aportan a la inteligencia de los constituyentes. Poner en contexto el gasto público, el déficit gubernamental, la caja de Hacienda y las proyecciones futuras con el permiso de la Junta de Control Fiscal probablemente pueda arrojar un poco de luz en dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos. Sabemos que estamos mal, pero ¿cuán mal? ¿Por qué la insistencia de candidatos electos de ocultar información? ¿Cuántos empleados públicos perderían sus trabajos? ¿Cómo se afectará la empresa privada? El periodismo de datos puede ayudar a contestar cada una de esas preguntas, descifrar datos y contar la historia de manera convincente.

Lo importante de este tipo de periodismo es que provoca que los ciudadanos-lectores busquen más información. Me parece que el introducirse en el periodismo de datos le brinda al trabajador de los medios de comunicación más oportunidad de desarrollarse en la profesión. En momentos en que las redacciones se reducen y que los periodistas optan por iniciar su rumbo laboral en otras sectores de las comunicaciones o el derecho podría ser una opción el periodismo de datos porque promueve otro tipo de periodista especializado. En lugar de cubrir el diario, se invierte el tiempo en buscar resultados con contenido de alto valor. El problema es que puede tomar una o dos semanas, y eso no les gusta mucho a los que promueven la inmediatez. Es un cambio para muchos sectores de los medios y para los periodistas aburridos de lo mismo y sin perspectiva de cómo fomentar un cambio en la sociedad. Para que se pueda entender, se buscan lectores inteligentes con mentes abiertas y que no se conformen con cualquier dato.

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