Internet como agenda "setting"

Lea la columna de Mariliana Torres.

Por Mariliana Torres

La Internet es la nueva agenda setting de los medios de comunicación. Es decir, le indica al jefe de los periodistas, al editor, al que coordina la mesa de información y a los propios periodistas, cuál es el tema de importancia que prevalece ante el público y que, por ende, es necesario cubrir. Peligroso por demás que sea la Internet la única referencia, debido a que acostumbra al equipo de trabajo a identificar temas fácilmente versus aquellos que se sentaban y su creatividad proporcionaba contenido de calidad. No hay nada de malo en adoptar temas ya trabajados por otros y divulgados por Internet, porque, al fin de cuentas, ya todo está hecho. Pero acostumbrarse a leer y copiar obviando pensar pasa factura.

La agenda setting no es otra cosa que el itinerario de temas pertinentes que trabajan los medios de comunicación dedicados al periodismo. Una persona es quien la coordina, aunque en la vida real todos aportan y dan instrucciones manteniendo el acostumbrado caos de las salas de redacción. Esta herramienta del periodismo es fundamental porque intenta organizar una profesión que es desorganizada de por sí, debido a la inmediatez y los itinerarios a cumplir. Por ejemplo, el periodista tiene previsto la cubierta de La Fortaleza, pero termina ocho horas sentado en una acera guareciéndose del sol esperando por la reacción del superintendente carcelario luego de controlar un motín. O, por ejemplo, se coordina un reportaje investigativo que se termina cancelando, porque el gobernante anunció una rueda de prensa de emergencia a las siete de la noche. Si se fijan los que manejan la agenda setting, también manejan la vida del periodista. Ya estamos acostumbrados, aunque a veces nos duela, a no asistir a actividades importantes de la familia por estar cumpliendo con el itinerario asignado. En ocasiones, pienso que ese juego de horas, de caos, de correr, de no alimentarse adecuadamente es parte de la diversión del periodismo. Una profesión que, como leen, no es aburrida; se nace para ello.

Con la incorporación de la Internet como una herramienta profesional para proporcionar contenidos a los medios de comunicación se le hace la vida más llevadera tanto al que envía a realizar la cobertura como al periodista. Pero ¡ojo! Es fundamental seguir las normas éticas al momento de tener información trabajada por otros. El periodista y los redactores tienen que darle el crédito en su escrito o mención de cuál es el medio de comunicación que obtuvo la información en primicia. Algunos cometen el error de apropiarse de información exclusiva y, para colmo, dicen que fueron ellos quienes la obtuvieron. Gracias a la Internet, todo lo que dice “exclusivo” se puede colocar en duda. Probablemente ha sido un ciudadano el que realmente se ha llevado la exclusiva al colocarlo primero en las redes sociales, que hoy día es la verdadera competencia de los medios tradicionales de comunicación.

Otro peligro de adoptar exactamente lo que dice la Internet como agenda setting es que elimina puestos de trabajo en los medios tradicionales. Es más económico que el periodista revise y escoja que tener una persona en un escritorio que le diga qué hacer. Como cuestión de hecho, se promueve actualmente el llamado periodista multimedios que pueda jugar todas las bases. Ese periodista puede ahorrar por lo menos cinco puestos de trabajo (editor, jefe de mesa, fotoperiodista, redactor y productor). En el caso de los medios electrónicos, se ahorran más puestos porque ya no son necesarias las unidades de transmisión en directo. Realmente, ello es catastrófico para la profesión tradicional, para los estudiantes que se forman en algunas de las posiciones especializadas y para la calidad del contenido. Como dicen por allí: el que mucho abarca poco aprieta. El periodista no debería improvisar la información en términos de contenido, pero los nuevos tiempos ocasionan que la inmediatez destruya uno de los elementos fundamentales, que es la calidad basada en la investigación formal. Aunque la mayoría de los periodistas se forman en casi todas las bases, hay que aceptar que no todos tienen la habilidad para jugarlas bien.

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