Columna de Alex Delgado: ¡NO a la violencia!

Por Alex Delgado @AlexDelgadoPR

Lo ocurrido el pasado miércoles durante la manifestación de un grupo de personas contra una conferencia informativa sobre PROMESA es lo que el verdadero pueblo de Puerto Rico rechaza: violencia, agresiones, vandalismo, anarquía. Varios de los asistentes fueron atacados e insultados.

 

Esos manifestantes tienen todo el derecho a protestar, a oponerse a una ley, a gritar y patalear. Eso hay que protegerlo. Pero también hay que proteger otros derechos, como el simple derecho a caminar libremente por una vía, entrar a un hotel y escuchar lo que uno desee escuchar. Es inconcebible como ciudadanos fueron atacados a pedradas y lo peor, frente a la Policía de Puerto Rico un organismo que se supone proteja a todos, y lo que hizo fue retroceder, ceder el espacio a la anarquía, un poco con la ayuda del propio monitor de la Policía y de observadores del Colegio de Abogados. Los manifestantes hicieron y deshicieron sabiendo que a los agentes los velaban de cerca. Podían escupir, agredir, insultar y sabía ellos no podían hacer nada.

 

Ahora bien, el sector de izquierda que dirige estos grupos nunca ha tenido el respaldo del pueblo en las urnas. Han participado en procesos democráticos, como las elecciones, y no han resultado favorecidos. No obstante, pretenden establecer su voluntad por la fuerza, a la trágala y el miércoles fue el ejemplo más reciente.

 

Yo puedo entender que el gobierno trate de evitar la confrontación con ellos, pero ¿y quien interviene cuando ciudadanos responsables son agredidos por manifestantes? ¿Como es posible que la protección de la policía a ciudadanos se limite a decirles “agachate” para evitar pedradas? Los manifestantes pueden agredir, patear, escupir, pero si le tocan un pelito ya son víctimas.

 

Hace unas décadas en Puerto Rico se libró unas luchas ideológicas entre grupos subversivos de izquierda y de derecha. Una página negra manchada con sangre que no debe repetirse jamás, pero que si aquí se intenta establecer una anarquía, ante la mirada atontada del gobierno, no descarte que resurja dicha página en tiempos venideros. Sería algo terrible para los de izquierda, derecha y el pueblo que solo desea paz.

 

Este cuatrenio ha sido determinante para que las manifestaciones hayan llegado a donde han llegado, todo en aras de la no confrontación. Un sindicato cerró el Tunel de Minillas, dejando atrapados a ciudadanos que buscaban llegar a sus destinos, e incluso pasajeros que iban al aeropuerto perdieron sus vuelos. Allí llegaron al punto de vandalizar propiedad privada. Maestros entraron por la fuerza, salvajemente, al Capitolio, una manifestación frente al edificio federal comenzó con establecer un campamento en los portones y luego tomaron un carril, afectando el tránsito de los ciudadanos responsables que solo desean llegar a sus destinos. La semana pasada bloqueron la entrada de un medio de comunicación, logrando afectar su operación y provocando daños económicos para la empresa. Poco a poco han probado que ellos van para el frente y el gobierno retrocediendo. Siente cada paso es una victoria para la lucha por la independencia a la fuerza, y tienen razón. Han llegado y llegarán hasta donde le permita el gobierno, y si es por esta administración, llegan al fin del mundo.

 

Hay fanáticos recalcitrantes en el sector estadista, pero mi hermano, en el de izquierda también está la versión de Don Eleuterio y se leen en las redes sociales. Está el estadista que cuando se daban estas manifestaciones bajo el gobierno de Luis Fortuño las criticaban y condenaban. Hoy, bajo una administración popular hay que entenderlos porque el gobierno es un abusador. En el caso de los Don Eleuterio de izquierda cuando un manifestante era tocado con el pétalo de una rosa, salían gritando “¡opresión, opresión, estos es un abuso, una dictadura!”. Incluso el miércoles publicaron un raspazo que se dió un manifestante para que vieran la “opresión”. Ahora, ellos escupen, patean, lanzan piedras a otros puertorriqueños y quieren endoctrinarnos con que es una manifestación aceptable digna de emular. Nada que conlleve violencia y que atente contra la vida de otro ser humano es aceptable en nuestro Puerto Rico.

 

Creo que todos estamos llamados a reflexionar sobre el pasado para no repetir los mismos errores. La violencia no es aceptable de un lado, ni del otro. La independencia no llegará insultando, agrediendo y escupiendo a otros hermanos puertorriqueños por el simple hecho de que piensen distinto. El problema es que si las autoridades no toman control, esto puede ser otra bomba de tiempo que desemboque en la guerra de los ’70 y ’80. No es aceptable que una minoría, mediante intimidación y violencia, secuestren a 3.6 millones de habitantes y determinen qué pueden hacer o no.

 

Sí, tienen todo el derecho a protestar, pero mi llamado es a que dejen la violencia a un lado. En 1999 delinearon la estrategia de desobediencia civil pacífica en Vieques, manifestaciones multitudinarias sin coartar derechos a otros ciudadanos. Cuando los arrestaron, lo aceptaron como parte del mensaje de sacrificio por la lucha. Ese no fue el mensaje del miércoles pasado por parte de los manifestantes. ¿Funcionó en el caso de Vieques? Sí. Ciertamente, si en este caso de PROMESA la mayoría del pueblo, que está harto de los políticos y los gobiernos ineptos, entiende que un externo debe poner control del desmadre que hemos provocado nosotros mismos, y que no damos señales de querer arreglarlo, pues no deben descargar su frustración con violencia contra sus hermanos. Nuevamente, vayamos al pasado para no repetir la historia negra. Documentarse no cuesta nada, solo toma tiempo, leí hace unos días.

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