Columna de Rafael Lenín López: ¿Y Cidre? ¿Y Lúgaro?

Faltan 109 días para las elecciones y 41 días para el primer debate de los candidatos a la gobernación de Puerto Rico.  Aun con la cercanía de estos eventos, no hay tendencias visibles sobre cómo el pueblo se comportará en las urnas.

Creo que ello se debe a varios factores.  Uno de estos lo vimos de manifiesto en las pasadas primarias del PNP.  La gente ha abandonado el proselitismo, y la base de los partidos políticos se ha reducido por diversas variables, siendo la principal una apatía generalizada de la nueva generación de votantes que se involucra tarde en la cosa política y están susceptibles de escuchar mensajes nuevos, descontaminados de la politiquería, pero también del contexto histórico que nos trajo hasta aquí.  Para la contienda Rosselló-Pierluisi,  los electores se comportaron contrario a todos los análisis.

Este ciclo electoral será difícil de encuestar. Creo que la contienda será impredecible hasta el día de las elecciones, a menos que algo catastrófico ocurra en alguna de las campañas principales.

Los candidatos tampoco están haciendo un esfuerzo monumental para convencer a los electores que no participan en las actividades partidistas.  

Estamos observando mensajes vagos de los candidatos a la gobernación del país. Distinto ha sido en años electorales anteriores, cuando ya a este punto hemos estado en el medio de discusiones álgidas sobre las promesas de campaña. Parecería que los candidatos están como el boxeador que entiende que los jurados podrían darle el triunfo y ante ello corren desesperadamente en el ring evitando un mal golpe que les noquee, huyéndole a la pelea frontal. 

Ante ese panorama, y las críticas que por ello reciben Ricardo Rosselló y David Bernier, uno esperaría que los demás candidatos adelanten sus mensajes para ganar adeptos.  Lo lógico sería que aprovechen el vacío en el debate público para ocupar el espacio del que hay sed el país.  Hago este comentario pensando en dos candidatos: Manuel Cidre y Alexandra Lúgaro.

Me resulta increíble que ambos, después de luchar en la calle por lograr su inscripción como candidatos independientes y hasta hacer señalamientos de favoritismo en la Comisión Estatal de Elecciones, estén tan ausentes en el debate cotidiano sobre los asuntos más trascendentales para el país. Lo digo pensando más en Cidre que en Lúgaro.  Y es que esperaba yo que Cidre, siendo un hombre de negocios, se convirtiera en la figura natural para explicarle al país la ruta por donde se debe caminar.

Aun con su ausencia en esta etapa, pienso que a Manuel Cidre, a medida que la masa electoral lo conozca, y me refiero al país sin los news junkies,  podríamos verlo ganar adeptos en el trayecto que queda por recorrer.   Ello a quien único afectaría negativamente es a Bernier, considerando que su electorado es el más vulnerable a considerar otras opciones el día de la votación. Rosselló se beneficiaría. Por esto no debe resultar extraño el discurso reciente de Bernier, cada vez más fuerte, para que el PPD sea el partido que aglutine a todas las ideologías.

Estamos ante un ciclo electoral atípico, una situación precaria para el país y su sistema político-legal, un electorado cada vez más difícil de leer, y los candidatos principales lucen tan perdidos como los que andan por ahí pescando fantasmas con Pokémon Go.

A Cidre y Lúgaro, aprovechen el vacío si realmente están tan interesados en gobernar. De lo contrario, parecerían ir detrás de la trilla que
supone la fama momentánea en este periodo.
 

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