Columna de Mariliana Torres: El periodista cirujano

En la actualidad, todo periodista debería tener un blog personal al margen del blog corporativo o la empresa periodística para la cual trabaje.  Esa herramienta tan útil donde se escribe sobre diversos temas y se puede ser más incisivo y extenso que el minuto y medio de duración de la pieza informativa o la determinada cantidad de palabras que le asigna su medio de comunicación para poder publicar su historia. Acostumbrarse al blog ha sido cuestión de tiempo. Ya es lectura obligada y cada día se tienen más seguidores. En la era digital, o te adaptas y aprendes, o quedas fuera de circulación. Como parte de esa demanda informativa digital y de ser tú mismo, los medios de prensa han incorporado los blogs como parte del mensaje a difundir y con el fin de escuchar la voz del periodista en una actitud más crítica y libre.  En términos del periodista, es una sensación de bienestar, de ser menos cuadrado o intransigente. Te otorga productividad, libertad e inteligencia producir un escrito que comparo a cuando se finalizaban esos proyectos kilométricos de la universidad y entonces ves de cerca el trabajo rendido tras noches sin pegar un ojo. Sin embargo, en esta ocasión, se te hace más fácil porque el blog te permite ser tú mismo sin ataduras o presiones de calificaciones universitarias. Siempre he pensado que escribir te hacer mejor periodista. No debemos permitir que otros nos escriban las historias y los blogs. Las sugerencias y lecturas que identifican errores son buenas, pero de allí a permitir que nos escriban hay una gran diferencia. La herramienta que una vez se aprendió en la época escolar y universitaria tiene que ser cultivada, porque, de lo contrario, nos pasa como al cirujano: se pierden las habilidades y, en nuestro caso, se atrofia el cerebro. Claro, no todos los periodistas nacieron para escribir. Eso es más que obvio. Usted se preguntará por qué. A medida que uno se adentra en la profesión se da cuenta de que tiene cada día menos tiempo para cultivar lo que le gusta. Como cuestión de hecho, son pocos los periodistas que tienen blogs personales. También he escuchado que temen abrir un blog personal por miedo a perder su empleo. Eso lo considero ridículo, pero los entiendo. En el mundo ideal, los periodistas no tienen temor y todos deberían escribir bien. Una buena idea sería recomendarle a tu patrono un blog y sugerir temas que aporten a la lectura cotidiana. Quizá se anime a darle un espacio. Además, como hoy día todo periodista debe tener enlaces con las redes sociales, se debe aprovechar ese espacio para informar, educar y entretener a través de un buen escrito.

Con las últimas modificaciones en los diferentes componentes de prensa se tiene oportunidad única de entrenarse en la habilidad perdida. El periodismo digital en cierta manera vino al rescate de las letras, aunque a menor escala, y te permite desarrollar tu blog para el disfrute de tus seguidores. En las clases que imparto de Periodismo Digital he encontrado una buena cepa de jóvenes que desean rescatar las bases y valores del periodismo con excelentes escritos digitales. Ansiosos por ver su publicación, ya no tanto en papel, quieren rescatar el mundo con blogs cargados de optimismo y críticas. De hecho, han sido los problemas económicos y sociales del país los que mayormente los han inspirado aportando soluciones que hacen a uno pensar que hay esperanza y futuro en las estrenadas mentes periodísticas.

Cuando vemos y escuchamos escritos insípidos, sabemos que no hubo mente y corazón. Es más, no hubo supervisión. Pero, como el cirujano, el periodismo cuida de sus manos y dedos para cultivar la técnica aprendida. Las organizaciones de prensa ofrecen talleres, pero deberían ser más proactivas en desarrollar cursos en conjunto con instituciones universitarias que ayuden a los periodistas a refrescar conceptos y adentrarse en las nuevas herramientas del periodismo digital. Por mero conocimiento nunca está de más aprender. Eso te hará mejor periodista.