Columna de Mariliana Torres: Intolerancia

La intolerancia  es un asesino silente que peligrosamente está ocasionando matanzas como la ocurrida este pasado fin de semana en Orlando, Florida. Tal como lo expresaron los familiares del victimario, Omar Siddique Mateen era un hombre con mal genio, extremista, que llegó a maltratar a su hoy exesposa y enfurecía al observar parejas del mismo sexo cuando expresaban su amor. Eso es lo poco que sabemos de su temperamento y enloquecida manera de tratar a los demás. El asesinato a tiros de 49 personas y las heridas provocadas a otras 53 muestra con toda su crudeza un nuevo modo de terror y no sólo el radicalismo islámico. Ser homosexual, lesbiana, transgénero o transexual no es un crimen.

Los hombres y mujeres que asesinaron eran personas, hijos, hijas, hermanos y hermanas indefensos ante el odio aterrador del ser humano que no acepta la diversidad. Si nos indignan las matanzas que a diario cometen grupos terroristas en lejanos países, igualmente deberíamos abochornarnos por la actitud de los que brotan odio por su piel al no aceptar los modelos de convivencia distintos y las decisiones individuales en lugares tan cercanos como nuestra propia Isla. Sin lugar a dudas, Omar Siddique Mateen era homófobo y encontró el alimento para su odio en el mensaje radical islamista. Si a esa persona perturbada se le hacía fácil obtener armas, era obvio que podía ocasionar tragedias, por lo que también las autoridades federales fallaron en su lucha por combatir el terrorismo. Esa actitud permisiva de rendirle culto a las armas, no permite que se le de paso al control de armas en Estados Unidos. Además, los interéses que tienen muchos políticos en las organizaciones que agrupan los llamados portadores de armas de fuego para fines recreacionales, han entorpecido todo tipo de intento de regulación. Es más que obvio que una Ak-47 no se compra para matar un indefenso conejo. Este ataque de terror y odio ocurre en un momento neurálgico en Estados Unidos, cuando a cuatro meses y medio de las elecciones generales el discurso de intolerancia aumenta, particularmente, en uno de los candidatos presidenciales.

La masacre es una demostración de que, cuando se cultiva la intolerancia, se dificultan las relaciones humanas, denigran los derechos humanos y prevalece la falta de respeto por la vida. ¿A dónde nos llevará ese prejuicio a las personas que piensan distinto? Puerto Rico no está excento se ese radicalismo porque aquí se promueve el fanatismo y el fundamentalismo. Máxime cuando se ha demostrado que los problemas económicos, sociales y políticos, inciden en las variaciones de conducta del ser humano y alimentan el prejuicio asi como la intolerancia entre grupos étnicos. Tengo muchos amigos gays y también otros que profesan el Islam, religión que no promueve matanzas ni odio. Es el extremismo lo que hace recoger las actitudes hostiles hacia los demás que redundan en discriminación, marginación y violencia.

Lo ocurrido en Orlando también es un golpe contundente a la seguridad, la economía y el llamado “sueño americano”. Como tierra de perfección y diversión por los parques Disney es también preocupante lo sucedido. La matanza ocurrió precisamente el día que se celebraba la parada de orgullo gay en diversas ciudades del mundo y la festividad musulmana del Ramadán, lo que es sencillamente una advertencia y simbolismo. Es de conocimiento que desde los atentados de París, Francia y San Bernardino, en California, perpetrados a finales de 2015 por seguidores del Estado Islámico, se han triplicado los crímenes de odio contra musulmanes en Estados Unidos. Los puertorriqueños en la discoteca de Orlando estaban triplemente expuestos por ser latinos, minoría y homosexuales. 

Todavía no escucho a los hombres y mujeres que compiten por puestos de poder, aquí en la Isla, expresarse sabiamente sobre esta situación. Al tercer día de la tragedia es que se anuncia duelo nacional. Es momento de unirse como lo han hecho las organizaciones musulmanas de Orlando, con la de defensa de los derechos de los homosexuales, en su condena de la matanza y los que promueven el miedo, el odio y la intolerancia.