Columna de Danixa López: ¿Es cuestión del lenguaje?

Con cierta frecuencia me encuentro con hispanos que dicen ser bilingües, pero su bilingüismo termina cuando comienzan a hablar. El masticar varias palabras en castellano y entender más o menos lo que le dicen, no significa que se domine el idioma. Aquí en el sur de la Florida hablar inglés y español tiene un sentido más fuerte que en otras ciudades de los Estados Unidos. Está implícito que si eres hispano, eres bilingüe casi “por naturaleza”. Y es que aquí, el idioma está intrínsecamente ligado a la cultura y al crecimiento poblacional y económico. 

Esto no pasa en otras ciudades en las que muchos latinos no lo hablan o tienen serias dificultades para comunicarse en la lengua de Cervantes. Ejemplo de esto es Julián Castro, una de las figuras más populares del Partido Demócrata y de quien se ha hablado como un posible compañero de papeleta de Hillary Clinton si esta gana la nominación. El ex-alcalde de San Antonio, Texas, que actualmente funge como Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, no habla la lengua de sus ancestros, pero se dice que lo está aprendiendo. Otro que tampoco lo domina es Ted Cruz, el candidato a la presidencia por el Partido Republicano. Recientemente, en unos de los debates, su contrincante el senador por la Florida y residente de Miami, Marco Rubio, lo acusó de no saber español y Cruz le ripostó con una frase que se escuchó bastante mecánica por su falta de práctica. Este fue un típico ejemplo de lo ligado que está el lenguaje a la hispanidad en Miami. 

Pero, ¿cuán importante es que un latino hable castellano, si después de todo aquí para triunfar hay que dominar el inglés? La respuesta varia de persona en persona dependiendo de sus experiencias. Obviamente, en familias de primera generación, el que se hable el idioma es más importante, pues en muchos casos estas tienen lazos en países de América Latina y necesitan mantener la comunicación con los de allá. Otros han venido a este país con la idea de regresar al suyo algún día, y por lo tanto, sus hijos deben de aprenderlo para cuando se regresen. 

En mi caso, a menudo me felicitan (especialmente las personas de la tercera edad) porque mi hijo de cuatro años habla un español “perfecto”. Les agradezco, aunque no imagino a mi hijo no hablándolo. Todo su entorno es latino y en nuestra casa se habla todo el tiempo. Sin embargo, entiendo porque les sorprende, pues también conozco familias que llevan poco tiempo viviendo aquí y que vinieron de sus países siendo adultos, y solo hablan con sus hijos en inglés porque a los niños ya no les gusta hablar castellano. 

En términos de su importancia, como puertorriqueña viviendo en Miami siento que dominar el español es imperativo en muchos aspectos. No solo en lo familiar y cultural pero también en lo económico, pues esta ciudad se nutre mucho del turismo y de los negocios con América Latina. 

Por si me quedara alguna duda, el Instituto Cervantes indica que el castellano es la lengua materna de casi 470 millones de personas en el mundo. Aquí les incluyo varios datos sobre su importancia a nivel mundial, incluyendo los EEUU:

  • Actualmente, 6.7% de la población mundial habla español, porcentaje muy superior a otros idiomas como el ruso, francés y alemán. Se estima que para el 2030, el 7.5 % de la población sea hispanoparlante.
  • Se espera que para 2050, Estados Unidos sea el primer país hispanoparlante del mundo. 
  • La comunidad latina en los Estados Unidos es la 14va potencia económica del mundo por poder de compra. El poder adquisitivo de los hispanos en Estados Unidos se duplica cada década.
  • Más de 21 millones de alumnos estudian castellano como segundo idioma.
  • El español es la tercera lengua más utilizada en la Internet, después del inglés y el chino, con cerca de 7.9% de usuarios. En Facebook y Twitter, es la segunda más utilizada.