Columna de Alex Delgado: Donald Trump, un peligro apocalíptico

Por Alex Delgado

¿Qué ha dicho Donald Trump?

“Podremos tener un grande y hermoso muro, y detendremos el crimen y el narcotráfico. Vamos a detenerlo. México va a pagar por el muro; se los aseguro. Pagará cada dólar de los 10 mil a 12 mil millones de dólares que va a costar”, dijo sobre la construcción de un muro en la frontera sureña norteamericana.

“No voy a pagar ese jodido muro (‘fucking wall’)”, contestó el ex-presidente mexicano Vicente Fox.“Si yo hiciera eso, habría un alboroto… Este tipo (Fox) usó una palabra asquerosa, sucia, en la TV y debería tener vergüenza de lo que dijo. Ahora el muro será tres metros más alto”, respondió el magnate.

Hace unas semanas, un manifestante se atrevió a interrumpir un discurso de Trump y fue sacado del recinto. Dijo Trump en ese momento: “Los guardias están siendo muy amables con él. Me gustaría darle un puño en la cara. En serio”.

Luego recuerda: “¿Saben qué les hacían en los viejos tiempos a tipos como este, en lugares como este? Los sacaban en una camilla”.

Luego de historias periodísticas sobre sus manejos financieros, el preaspirante prometió debilitar la libertad de prensa. “Cuando los periodistas escriban a propósito artículos negativos, horribles y falsos, podremos demandarlos y ganar mucho dinero”. El diario The Washington Post publicó información sobre la bancarrota de su casino en Atlantic City, por lo que Trump amenazó con demandarlos, cosa que no ha hecho aún.

Todo esto es una simple muestra de la personalidad de una figura política evidentemente violenta y que inspira, precisamente, violencia. “Trump tiene razón”, dijeron dos hermanos luego de golpear con un tubo y orinar sobre un indigente de origen hispano en Massachusetts, tras las expresiones del republicano contra los mexicanos.

Vamos por puntos. Sobre elevar el muro tres metros, como castigo o represalia tras las expresiones de un expresidente mexicano y el debilitar las leyes que protejen la libertad de prensa lo exponen como una persona intolerante a la crítica en su contra. Trump cataloga como “asquerosa” la palabra fucking. Dígame que, al ver lo volátil que es, usted cree que él no la utiliza con frecuencia. Si usted cree que él la usa, pues es otro ejemplo de cómo él cree que solo en él o en personas como él la palabra deja de ser asquerosa y suena hasta bonita. No sé qué es realmente asqueroso, que un expresidente utilice esa palabra o que uno que quiere ser presidente diga que quiere darle un puño en la cara a otra persona.

En el caso del manifestante, decir ante las cámaras de la nación, y en plena campaña a la elección republicana, que desea darle un puño en la cara a un ciudadano y que está hablando en serio, solo me trae a la mente la posibilidad de que una figura violenta como esta se convierta en comandante en jefe de las fuerzas armadas de la nación más poderosa del mundo, con un maletín y sobre 5,000 ojivas nucleares a su disposición. Esto sin mencionar que también sugiere asesinar a un presidente asiático. Ya tenemos un loco en Rusia con Vladimir Putin y solo falta el de Estados Unidos (ambos se han profesado admiración) para que, a la menor provocación, el mundo tenga dos potencias mundiales a punto de zumbarse entre ellos todo el arsenal disponible y entrar en una guerra apocalíptica.

Cuando Trump trae a la atención que a un manifestante, en el pasado, lo sacaban “en camilla” (muerto), un poco nos deja saber cuáles son sus emociones internas. ¿Debe el pueblo norteamericano, e incluso los puertorriqueños que votarán el próximo domingo en la primaria, darle el poder a una persona con emociones así? Hay que estar bien loco, y los resultados que vemos de las primarias hasta este momento nos dicen que está “choreto” el republicano tostao.

Finalmente, sobre el asunto de debilitar las leyes que protejen la libertad de prensa, vemos a un Trump disparatero. Alega que es solo para ganar mucho dinero demandando a los periodistas o medios que escriben historias falsas, sabiendo que son falsas. Hoy usted puede demandar por eso, sin tocar o cambiar nada. El argumentar que es para ganar mucho dinero revela que es su intención real y primordial, por encima de evitar un daño o protejer a la nación de informaciones falsas y maliciosas.

Sus controversias con los medios solo son con los que no le hacen relaciones públicas ni le ríen las gracias. Ya advirtió que quienes le han criticado “tendrán problemas” si él llega a la presidencia. Vicente Fox tiene toda la razón cuando compara a Trump con el dictador alemán Adolfo Hitler. Lo irónico sería que el pueblo que combatió a Hitler en la Segunda Guerra Mundial elija una copia barata de este asesino europeo como su nuevo presidente: Donald Trump.

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