Hacer negocios en Puerto Rico

Lee aquí la columna del exrepresentante por el PPD, abogado y comunicador

Por Jesús Manuel Ortiz

3 sept, 3:00 am 2 min de lectura
Hacer negocios en Puerto Rico

Cuando una empresa evalúa dónde invertir, la decisión no comienza con una solicitud de permisos ni termina con un incentivo contributivo. Comienza con una pregunta mucho más sencilla: ¿puedo operar, crecer y competir desde allí?

Puerto Rico tiene importantes ventajas para atraer inversión. Sin embargo, aumentar nuestra capacidad para hacer negocios requiere mirar más allá de los incentivos y atender las condiciones que determinan la competitividad real de una economía.

La primera es contar con energía confiable y a un costo competitivo. Para cualquier empresa, desde un pequeño comercio hasta una operación industrial, la electricidad es parte esencial de sus costos y de su capacidad de operar. La incertidumbre energética también es incertidumbre económica.

La segunda es un gobierno simple y predecible. Permisos, certificaciones, registros y otros trámites deben completarse dentro de términos razonables. La tecnología y la inteligencia artificial ofrecen nuevas oportunidades para simplificar procesos, eliminar duplicidad y reducir el tiempo que ciudadanos y empresas dedican a interactuar con la burocracia.

Pero tampoco existe una economía competitiva sin infraestructura. Carreteras, puertos, telecomunicaciones, sistemas de agua y conectividad digital son parte del ambiente de negocios tanto como cualquier incentivo.

A eso debemos añadir quizás nuestro recurso más importante: el capital humano. Puerto Rico necesita conectar mejor su sistema educativo y sus programas de capacitación con las destrezas que está demandando la nueva economía. Inteligencia artificial, tecnología, manufactura avanzada, ciberseguridad, salud y servicios profesionales representan oportunidades que requieren talento preparado.

Finalmente, necesitamos estabilidad jurídica y regulatoria. Las empresas pueden manejar reglas estrictas; lo que resulta mucho más difícil es operar cuando las reglas son inciertas, cambian constantemente o su aplicación resulta impredecible. La incertidumbre también tiene un precio.

Durante demasiado tiempo hemos medido nuestra política de desarrollo económico por cuánto podemos ofrecer para lograr que una empresa llegue. Quizás debemos comenzar a medirla también por lo fácil que resulta quedarse, operar y crecer una vez está aquí.

Puerto Rico no necesita ser el lugar más barato para hacer negocios. Necesita convertirse en uno de los lugares más fáciles de entender, confiables para invertir y ágiles para crecer.

La verdadera competitividad no consiste solamente en lograr que una empresa llegue. Consiste en construir un país en el que quiera quedarse, crecer y volver a invertir.

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