Opinión

El impacto local del conflicto en Irán

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Alejandro Figueroa + Columnista

Durante años, los puertorriqueños hemos observado los conflictos en el Medio Oriente como eventos distantes, ajenos a nuestra cotidianidad. Sin embargo, una posible escalada bélica en Irán vuelve a recordarnos una realidad ineludible: en un mundo interconectado, la geopolítica se traduce directamente en el costo de vida, particularmente en algo tan esencial como la electricidad.

Irán ocupa una posición neurálgica en el sistema energético global. Su cercanía al Estrecho de Ormuz, por donde transita una porción significativa del suministro mundial de petróleo, convierte cualquier conflicto en esa región en un detonante inmediato de volatilidad en los mercados. Históricamente, esto se ha reflejado en aumentos en el precio del crudo. Pero hoy, el impacto va más allá.

Puerto Rico ha experimentado, en los últimos años, un giro importante en su matriz energética, transicionando parcialmente del petróleo hacia el gas natural licuado (LNG, en inglés) como fuente principal de generación. Este cambio ha permitido mayor diversificación en la producción energética y, en ciertos momentos, mayor estabilidad en costos. No obstante, también nos inserta de lleno en otro mercado global sensible a tensiones geopolíticas.

El LNG, al igual que el petróleo, responde a dinámicas internacionales de oferta, demanda y riesgo. Una guerra en una región clave no solo afecta el crudo; también altera rutas marítimas, seguros de transporte y expectativas de suministro, lo que inevitablemente presiona al alza los precios del gas natural licuado.

En consecuencia, el reto persiste: Puerto Rico continúa siendo altamente dependiente de combustibles importados, ya sea petróleo o LNG, cuyo costo está atado al mercado internacional. El resultado es directo: aumentos en el costo de generación que terminan reflejándose en la factura eléctrica de cada familia y cada negocio en la isla.

Este escenario debe servir como una oportunidad para continuar fortaleciendo la transformación energética de nuestra isla.

El cambio hacia LNG ha sido un paso importante dentro de esa transición. Sin embargo, también subraya la necesidad de seguir avanzando hacia fuentes que reduzcan aún más nuestra exposición a los vaivenes globales. En ese sentido, cobra mayor relevancia la expansión de proyectos de energía renovable, particularmente la solar y el almacenamiento en baterías.

En esa dirección, la administración de la gobernadora Jenniffer González Colón ha impulsado iniciativas dirigidas a acelerar la integración de energía renovable al sistema eléctrico. Entre ellas, el énfasis en adelantar proyectos de gran escala, viabilizar procesos regulatorios y promover el cumplimiento con las metas de política pública energética que buscan aumentar significativamente la generación mediante fuentes limpias en los próximos años.

Asimismo, los esfuerzos para fortalecer la infraestructura energética, incluyendo la modernización de la red eléctrica y el uso de fondos federales para proyectos de resiliencia, son pasos importantes para permitir una mayor penetración de energías renovables y mejorar la estabilidad del sistema en momentos de volatilidad global.

Cada kilovatio generado localmente mediante fuentes renovables representa una reducción en la dependencia de combustibles importados. Cada avance en almacenamiento energético permite manejar de forma más eficiente esa generación. Y cada proyecto que entra en operación contribuye a estabilizar, en el largo plazo, el costo de la electricidad.

La posible guerra en Irán no es solo un evento internacional: es un recordatorio de cuán conectados estamos a dinámicas globales que no controlamos. Pero también resalta que Puerto Rico ya ha comenzado a trazar una ruta distinta: una que combina diversificación, modernización e inversión en energías más sostenibles.

El desafío ahora es continuar ese impulso con consistencia y visión de largo plazo. Porque, aunque no podemos evitar los conflictos que ocurren a miles de millas, sí, podemos seguir construyendo un sistema energético que nos haga cada vez menos vulnerables a sus efectos.

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