Este pasado domingo, 8 de marzo, se celebró el Día Internacional de la Mujer; para algunos, de la Mujer Trabajadora. Alrededor del mundo, hubo manifestaciones recordando las luchas que se han dado en los últimos dos siglos para lograr que a la mujer se le reconozca igual dignidad que al hombre y que este reconocimiento redunde en igualdad de oportunidades para desarrollarse, pero sobre todo, en trato igual en los ambientes de trabajo. En algunos lugares, estas manifestaciones fueron de protesta porque se entiende que todavía no se ha reivindicado el derecho de la mujer, a pesar de los avances que se hayan tenido. Es una lucha que se sigue dando.
¿Qué es una mujer? Cuando ocurrió la tragedia en la fábrica de camisas en Nueva York en 1911, murieron 123 mujeres y 23 hombres. Interesantemente, solo se recuerdan a las mujeres. Examinar los cuerpos fue suficiente para establecer la diferencia entre ambos sexos. No se les podía preguntar, porque trágicamente ya no podían contestar. Lo mismo pasa cuando un patólogo forense examina a la víctima de un crimen o cuando un antropólogo examina una osamenta. El cuerpo habla por sí mismo. Hoy en día, tenemos un método diagnóstico que nos permite examinar el material genético y, si encontramos dos cromosomas X, sabemos que el tejido y el cuerpo examinado es de una mujer. Esta es una realidad biológica.
El cuerpo de una mujer se comienza a formar cuando, en la unión de los gametos, se complementan dos cromosomas femeninos, entiéndase XX. Esos cromosomas van dirigiendo la formación de los órganos, que en ausencia de la hormona masculina, dan lugar a los ovarios, útero y vagina, los órganos sexuales primarios de la mujer. En la pubertad, en presencia de las hormonas femeninas, se desarrollan lo que llamamos las características sexuales secundarias, entre ellas los senos y las caderas. Todas estas características están relacionadas a su potencialidad o capacidad de ser madre. La mujer puede estar dormida, en coma o muerta. Con el examen de su cuerpo, se sabe a qué sexo pertenece. Ser mujer es tener el cuerpo con las características que le permiten ser madre. ¡La mujer es el canal por dónde advenimos a la vida! Esto lo entendían nuestros antepasados de las cavernas y era un entendido universal hasta hace unos pocos años. Ahora, la ideología que le da primacía a los sentimientos no nos permite ver esta realidad. Que la mujer es mucho más que un cuerpo… ¡Claro que sí! Que la sociedad asigna a la mujer unos roles que son una construcción social. Definitivamente. Sin embargo, esa personalidad y esos roles están montados sobre una realidad corpórea que llamamos el cuerpo de una mujer. Esto es irreducible.
La tragedia nuestra como sociedad es que muchas mujeres ven al hombre como enemigo y, a la maternidad, como una experiencia que las hace dependientes del hombre y que las pone en desventaja. El feminismo dejó de ser la búsqueda de la reivindicación de los derechos de la mujer para convertirse en el intento de erradicar las diferencias entre los sexos. Ya no es ser igual al hombre, sino eliminar al hombre. El feminismo conceptúa la característica fundamental de la mujer, la posibilidad de ser madre, como su mayor debilidad. Por esta idea, muchas no tendrán la experiencia indescriptible de tener en brazos a aquel que llevaron en el vientre. Esta actitud nace de experiencias dolorosas en el hogar donde el padre maltrató a la madre, y se acentúa por la actitud de muchos hombres que solo ven en la mujer un objeto de placer sexual. Ese que te juró amor eterno es el primero en abandonarte cuando quedas embarazada. Al final, acompañada o sola, un hijo no es una complicación, sino una bendición… sino para ti, para alguien…
Nos va la vida como pueblo en tener esta discusión.
De mi parte, le doy gracias a Dios por las mujeres en mi vida, por mi madre, mis abuelas, mis tías, mis hermanas, mis hijas, mis nietas y mis amigas. Sobre mi esposa, diré que, lo mejor que me ha podido pasar en la vida, después de conocer a Jesús como Salvador y Señor, es conocerla y que correspondiera a mi amor. Ha sido un adelanto del cielo…
Termino con una bendición:
¡BENDITO EL FRUTO DE TU VIENTRE!
