Opinión

La investigación ya no importa

Lee aquí la columna del exrepresentante por el PPD, abogado y comunicador

Una foto del representante Jesús Manuel Ortiz junto a su nombre.
Jesús Manuel Ortiz + columnista

En política y en el servicio público, las crisis casi nunca se definen por los hechos iniciales. Se definen por cómo se manejan las primeras horas.

El escándalo que rodea a la secretaria de la Vivienda es un ejemplo claro de esa dinámica. Más allá de la complejidad jurídica o administrativa que pueda tener el caso, que sin duda la tiene, el desenlace político suele decidirse mucho antes de que concluya cualquier investigación. En la mayoría de las ocasiones, el daño se define dentro de las primeras 24 a 48 horas.

Ese periodo es el momento crítico en el que se establece la narrativa pública. Cuando una controversia surge, el país observa tres cosas: la reacción, la transparencia y la capacidad de asumir responsabilidad. Cuando esas respuestas no llegan con rapidez o claridad, el vacío lo llena la especulación.

Y una vez la narrativa se consolida, es extremadamente difícil revertirla.

Eso es precisamente lo que hemos visto repetirse una y otra vez en la política puertorriqueña. Funcionarios que, ante una controversia seria, optan por resistir políticamente en lugar de evaluar con frialdad el impacto institucional. Lo hacen con la esperanza de que la tormenta pase, de que nuevos temas ocupen la conversación pública o de que las investigaciones eventualmente los reivindiquen.

Pero la realidad suele ser otra.

En el tribunal de la opinión pública, el tiempo funciona distinto al del sistema judicial. Un funcionario puede eventualmente demostrar que no incurrió en ilegalidad alguna y, aun así, quedar marcado políticamente por la forma en que manejó la crisis inicial.

Por eso, en situaciones como esta, el resultado final muchas veces deja de ser lo más importante. Cuando el manejo inicial falla, el daño reputacional ya está hecho.

Este caso debería servir como una lección para quienes ocupan posiciones de liderazgo en el gobierno. En una era de comunicación inmediata y escrutinio permanente, resistir sin estrategia suele ser peor que tomar decisiones difíciles desde el principio. Porque en política, más que el desenlace de una investigación, lo que suele quedar grabado en la memoria pública es cómo se manejaron esas primeras 48 horas.

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