Opinión

El latido de nuestra tierra: los cuerpos y sonidos que harán vibrar el Super Bowl

Lee aquí la columna de la bailarina y coreógrafa profesional.

columnista
Juliana Ortiz

Este domingo, en uno de los escenarios más vistos del planeta el Super Bowl LX 2026 no solo se presentará Bad Bunny; subirá Puerto Rico completo: su cultura, su ritmo, su historia... y el trabajo silencioso pero imprescindible de quienes dan vida al espectáculo.

Al frente del movimiento estará Karina Ortiz, coreógrafa puertorriqueña que capitanea un equipo de bailarines que no solo bailan: narran, sostienen y elevan el discurso artístico del show. A su lado, los músicos, guardianes del pulso, del swing y del sabor real que no se puede fingir.

Aunque aún no se han revelado oficialmente los nombres del equipo técnico ni de los músicos que participarán, podemos anticipar que Puerto Rico estará presente en cada detalle, en cada gesto y en cada ritmo.

Este no es un show de luces ni fama. Es una orquesta humana, donde cada cuerpo, cada instrumento, cada gesto cuenta.

Los bailarines: cuando el cuerpo es bandera

Antes de que suene el primer golpe, el cuerpo ya está contando la historia.Los bailarines no están ahí para adornar el escenario; están ahí para traducir el ritmo en emoción, el movimiento en mensaje y la identidad en presencia.

Karina Ortiz, con años de experiencia, ha levantado un equipo de bailarines totalmente boricuas, entrenados, disciplinados y conectados con nuestra cultura.Horas de ensayo, conteos infinitos y cuerpos exhaustos, todo para que cada paso se sienta auténtico y cada formación sea un puente entre Puerto Rico y el mundo.

Cada mirada, cada giro, cada zapateo habla de orgullo, historia y sabor.Ellos son los narradores del movimiento, los que sostienen el corazón del espectáculo.

Los músicos: el pulso que no se negocia

Cuando suenan los instrumentos, la identidad se vuelve inconfundible. Aunque todavía no se conoce oficialmente el cuerpo musical que estará en el Super Bowl, podemos esperar con ansias que nombres que han acompañado a Bad Bunny en sus últimas presentaciones como Julito Gastón, Los Sobrinos, Pleneros de la Cresta y músicos emergentes sean parte de este momento histórico.

Ellos son quienes mantienen vivo el pulso, el swing y el sabor, recordándonos que la música no es adorno, es raíz viva.Cada tambor, cada clave, cada nota que resuene sobre la tarima será un guiño a nuestra tierra, a nuestra historia y a nuestra cultura.

El trabajo invisible que sostiene la magia

Este espectáculo no existiría sin los que trabajan detrás del lente del público: los maquillistas, los técnicos de sonido e iluminación, la utilería, el vestuarista , traductor de señas y todos los detalles que hacen posible que la magia llegue intacta a cada espectador.

Muchos de ellos, puertorriqueños, cargando con la misma responsabilidad que los músicos y bailarines: representar a su país en la tarima más grande del mundo.

Un logro colectivo

Este Super Bowl no es el triunfo de una sola figura.Es el triunfo de un equipo. De todos los que ensayaron, crearon, ajustaron, maquillaron y movieron piezas hasta que cada segundo del show fue perfecto.

Un artista puede tener nombre, imagen y fama, pero el espectáculo vive en el trabajo colectivo: en cada mano que ajusta un micrófono,en cada brocha que define un rostro,

en cada cuerpo que baila y cada tambor que suena.Este domingo, cuando el mundo mire esa tarima, nosotros lo reconoceremos al instante:

Ese movimiento es nuestro. Ese ritmo es nuestro.

Huele a bomba. Huele a plena.Huele a salsa.Huele a reguetón. Huele a Puerto Rico.

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