Opinión

Mulatos, fiesteros y pecadores: La venganza de Bad Bunny

Lea la columna de Emilio Pantojas García, Sociólogo

Metro Puerto Rico
Emilio Pantojas Metro Puerto Rico

Escuché una vez a un pastor evangélico decir que los misioneros evangélicos estadounidenses que llegaron a Puerto Rico pensaban que los puertorriqueños éramos, mulatos, fiesteros y pecadores.

Ciertamente los misioneros y misioneras que descendieron para “traer las nuevas de salvación” consideraban a los y las puertorriqueños/as, analfabetas ignorantes, idólatras seguidores del ‘Romanismo’ (catolicismo), y no aptos para recibir la ciudadanía estadounidense.

Así, bajo la consigna “Puerto Rico para Cristo” los y las misioneros/as protestantes lideraron, junto al departamento de instrucción pública, la campaña para la “americanización” de Puerto Rico.

Iglesias y escuelas se establecieron en cada pueblo y barrio para enseñar inglés y evangelizar a los/as puertorriqueños/as. Cada mañana, me contaba mi padre, se juraba lealtad a la bandera americana en inglés y se enseñaba esa “lengua extranjera” en los grados primarios.

A partir de la escuela intermedia, la enseñanza era en inglés. El objetivo era claro: la “regeneración” espiritual de los/as puertorriqueño/as y “llevar el pueblo de Puerto Rico a los niveles más elevados de la ciudadanía norteamericana”, según el misionero Metodista David W. Crane (1906).

El inglés fue el idioma de enseñanza principal en las escuelas públicas hasta 1934, cuando el Comisionado de Educación José Padín emitió una orden ejecutiva ordenando un cambio al español que más tarde sería refrendado y expandido por el secretario Mariano Villaronga.

La política de americanización y conversión lingüística al inglés había fracasado. Después de tres décadas de educación en inglés y evangelización protestante los puertorriqueños seguíamos siendo hispanoparlantes y mayoritariamente católicos y espiritistas.

Sí, espiritistas, que es la religión más popular aunque menos pública en Puerto Rico. Si se preguntara a cualquier boricua qué hace cuando sueña con un número, la respuesta abrumadora será: jugarlo, buscar una apuesta con ese número, por si algún ancestro ha logrado comunicarse desde el más allá y nos pasa el número. (¡!)

A más de un siglo de la invasión del ’98—127 años, 6 meses y 14 días el 8 de febrero—Bad Bunny sonará plena, bomba, salsa y reguetón en español en el corazón, no en las entrañas, del monstruo. Benito Antonio Martínez Ocasio, como nuestros ancestros africanos esclavizados, celebra la vida con tambores y música ante la opresión y el racismo. Unos lo recibirán con amor y otros con odio, pero él afirma la celebración de la vida de todos, todas y todes.

Las acciones de Bad Bunny han pasado de la resistencia al desafío y la afirmación cultural nacional. Anunciar en Saturday Night Live que su presentación en el Super Bowl sería en español y advertir al público que tenían cuatro meses para aprender el idioma no es resistencia, es afirmación desafiante.

Decir Ice Out y recibir el primero de los Grammys hablando en Inglés es resistencia. Pero hablar en español cuando recibió el premio al mejor álbum, es un acto de afirmación cultural, sólo comparable con el momento en que Roberto Clemente habló en nuestro vernáculo luego de recibir el premio de jugador más valioso de la serie mundial de 1971, siendo el primer atleta latinoamericano en hablar en español en la televisión nacional estadounidense.

Les guste o no, Puerto Rico es una nación latinoamericana.

Lo puertorriqueños tenemos más en común con los cubanos y venezolanos agredidos y asediados por Donald Trump que los latinos que apoyan al tirano anaranjado quien pretende avasallarnos y arrodillarnos.

Bad Bunny no resiste, orquesta una venganza, pero no basada ni sostenida por el odio sino por el amor, el amor propio a nuestro ser latinoamericano y al amor al prójimo que incluye a los que no son como nosotros. Y lo dijo textualmente y en inglés: “we need to be different, if we fight, we have to do it with love…” / tenemos que ser diferentes, si peleamos, tenemos que hacerlo con amor…

Lo Último