Opinión

Colonialismo, el aliado de la corrupción y la impunidad

Lee la columna del representante del Partido Independentista Puertorriqueño

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Denis Márquez + columnista

El colonialismo siempre es terrible y nefasto para la sociedad puertorriqueña, afectando la vida diaria en diversas manifestaciones. El pasado año tuvo múltiples ejemplos de la falta de poderes para tomar nuestras decisiones, que van unidos de la mano por quien dirige el país, que impone sus leyes, mandatos y acciones gubernamentales sobre Puerto Rico: el presidente de los Estados Unidos, que ejerce y representa lo más repulsivo de un gobierno. Sus políticas racistas y xenófobas vinculadas al tema de la emigración han trastocado la convivencia, la paz, los derechos humanos de miles de hermanas y hermanos latinoamericanos, en especial la comunidad dominicana en Puerto Rico. Desde “Washington”, nos imponen también su agenda violatoria de los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su vida, impulsando una agenda ultraconservadora, contraria a todos los principios de derechos humanos.

El corrupto presidente impulsa la energía sucia para la isla, promueve la quema de carbón, la compra y uso de petróleo y gas, soslayando la energía renovable, y peor aún, negando la existencia de una crisis climática, por ende, mutilando vilmente las políticas públicas sobre protección ambiental.

La corrupción gubernamental ha sido parte de la historia del Partido Nuevo Progresista (PNP) y Partido Popular Democrático. La lista es lamentablemente larga: legisladores, alcaldes, candidatos, jefes de agencias, ayudantes e inversionistas políticos. El caso de la exgobernadora Wanda Vázquez, el más reciente de esta desgraciada historia, de cómo utilizar su posición de gobernadora para cambiar jefes de gobierno a cambio de dinero para su campaña, por parte de banqueros extranjeros, resultando en una traición a nuestra sociedad. El actual capítulo de la corrupción política del PNP es la compra de un perdón por parte del presidente de Estados Unidos a los implicados en el caso. Esto envía un mensaje muy peligroso de que, dependiendo las conexiones que tengas, puedes considerarte por encima de la ley y que no existe consecuencia alguna para aquel que tiene poder adquisitivo y conexiones en las altas esferas del gobierno.

El colonialismo es aliado de la corrupción y de la impunidad, es una lacra social que vulnera derechos, provoca injusticias y es cómplice y protagonista de la inmoralidad social y del bien común.

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