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Opinión de Juan Frontera Suau: La Privatización de los Muelles de Cruceros de San Juan: La Próxima Novela Turca

Lee aquí la columna del vicepresidente de Proyecto Dignidad.

Desde el 2019 se escribe el libreto de la próxima novela turca en la larga lista de novelas, o mejor descritas como culebrones, que nos ha brindado el proceso de quiebra y privatización al amparo de la Ley PROMESA y la Ley 29 de 2009. La privatización de los muelles de cruceros de San Juan, que recientemente ha sido anunciado por el gobierno que se encuentra en sus etapas finales presenta hechos de intriga, secretividad, inversionismo político y posible corrupción corporativa y gubernamental.

La secretividad de quien ha sido la compañía agraciada se escuda detrás de las disposiciones de la Ley 29 de 2009 sobre los procesos de privatización, algo que ciertamente hay que revisar, pues ha afectado grandemente el poder de la legislatura y del pueblo para fiscalizar los mismos. La Autoridad para las Alianzas Público-Privadas lleva más de tres años en negociaciones con esta empresa, que a voces de pasillo se identifica como Global Port Holdings. GPH es una empresa turca, que en los últimos días se han informado en la prensa de Puerto Rico sus lazos con la banca rusa e inversionistas directamente involucrados en la quiebra de la Isla.

La posible negligencia y corrupción corporativa y gubernamental en este proceso, viene porque la empresa y su matriz, presentan una pobre estabilidad financiera. El valor de las acciones de GPH ha ido decayendo con el tiempo. Por su valor de $1.09, las acciones de GPH al presente se consideran en el mercado como “Penny Stock”. Las de su matriz Global Yatirim Holdings tienen un precio mucho más bajo, $0.17; ¡diez y siete centavos!

Estas son empresas que en el mercado de valores se identifican como de alto riesgo y que operan al borde de la quiebra o con serios problemas financieros. La adquisición de un puerto como San Juan, implicaría un aumento de movimiento de pasajeros de un 20% para la empresa, sin duda una gran oportunidad de negocio para GPH, lo que naturalmente tendría un impacto positivo en el precio de sus acciones y el bolsillo de sus accionistas.

El Articulo 9 (a) (i) de la Ley 29 de 2009, según enmendada, dispone que el Proponente, en este caso GPH, “Dispondrá de un capital corporativo o social o garantías u otros recursos financieros que a juicio de la Autoridad y el Comité de Alianzas sea necesario para el buen funcionamiento de la Alianza”. Un análisis somero de las finanzas de GPH tiende a reflejar que esta empresa no cumple con esta disposición. La cuenta de capital de esta empresa (calculada en un periodo de 15 meses para disfrazar la pérdida) evidencia una pérdida retenida considerable.

Lo anterior amerita una revisión de la Ley 29 de 2009, que se lleve a cabo una investigación exhaustiva de GPH, así como su matriz Global Yatirim Holdings, su nexo a una entidad sancionada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro Federal, la procedencia y materialidad de su capital y la negociación irregularmente acomodada por más de 3 años.

Uno analiza estas cosas, la información que sigue saliendo al público con relación a esta negociación, así como la negociación de la deuda de energía eléctrica… y “escucha los violines de novela turca”. No obstante, hay gente que se acostumbra a los violines de estos culebrones, y casi ni se da cuenta de estos. Mi esperanza es que no nos acostumbremos a ellos y que despertemos como pueblo y actuemos en favor del futuro de nuestra Isla. Nuestros puertos y la generación eléctrica de Puerto Rico no pueden caer en manos de monopolios y mucho menos ser “el parguito” al que se les extraerá riqueza para solventar empresas extranjeras. De nada serviría pasar de un monopolio público a uno privado. Necesitamos garantizar que toda privatización tenga como objetivo el mejor bienestar de la economía de Puerto Rico hacia el futuro.

¡Abramos los ojos!

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