Opinión

Opinión de Javier Hernández: Avanza la soberanía y la descolonización en el Congreso

Lee aquí la columna del autor del libro PREXIT: forjando el camino hacia la soberanía de Puerto Rico, Puerto Rico para los puertorriqueños y Puerto Rico: Hacia una economía nacional soberana.

Javier Hernández

PUBLICIDAD

La semana pasada, se presentó un proyecto de ley en el Comité de Recursos Naturales del Congreso que describe un proceso para que el pueblo puertorriqueño decida su estatus político en un referéndum vinculante que obligaría al Congreso de los Estados Unidos a aceptar la decisión de los votantes de Puerto Rico. Este proyecto de ley, la Ley del Estatus de Puerto Rico (HR 8393) finalmente requeriría un referéndum entre los votantes de Puerto Rico el 5 de noviembre de 2023, que cambiaría su relación colonial con los Estados Unidos.

La Ley del Estatus de Puerto Rico surgió luego de semanas de negociaciones a puerta cerrada entre los auspiciadores de dos proyectos de ley en competencia: la Ley de Autodeterminación de Puerto Rico, presentada por la representante Nydia Velázquez (D-NY) y otros demócratas (que propusieron una Asamblea de Estatus para negociar los términos y condiciones de las tres opciones no territoriales); y la Ley de Admisión a la Estadidad, patrocinada por los estadistas, la comisionada residente Jenniffer González (R-PR) y el representante Darren Soto (D-FL), que buscan convertir a Puerto Rico en un estado de la unión estadounidense lo antes posible.

PUBLICIDAD

Aunque la Ley del Estatus de Puerto Rico cuenta con el apoyo demócrata en el Comité de Recursos Naturales, enfrenta una dura oposición de la mayoría de los republicanos, quienes no solo fueron ignorados durante todo el proceso de negociación, sino que afirman que no apoyarán el proyecto de ley. Los republicanos, encabezados por Bruce Westerman (R-AR), también dijeron que introducirán enmiendas y señalaron que el liderazgo del Senado de EE. UU. ya ha dicho que incluso si el proyecto de ley se aprueba en la Cámara de Representantes (muy poco probable), el proyecto de ley ni siquiera será considerado por el Senado federal (que considera que el proyecto de ley está apilado para la estadidad).

La historia ha demostrado y muchos han dicho (particularmente líderes y organizaciones independentistas y soberanistas en Puerto Rico) que cualquier proyecto de estatus que contenga la “estadidad” (la píldora venenosa) como opción está destinado a morir en el Senado federal. ¿Por qué? Bueno, como muchos puertorriqueños ya saben, los Estados Unidos no quiere a Puerto Rico como estado, así de sencillo, pero los líderes estadistas aún intentan imponerle la estadidad a los Estados Unidos y al pueblo estadounidense. El Senado federal lo sabe y bloquea todos esos intentos y proyectos de ley, en particular un proyecto de ley con un referéndum vinculante que le quita al Congreso su derecho de tener la última palabra en cuanto a la admisión de nuevos estados.

Las tres opciones bajo el referéndum propuesto de HR 8393 serían la Estadidad, la Independencia y la Soberanía en Libre Asociación. Las condiciones y términos de un futuro Pacto de Libre Asociación serían negociados posteriormente entre las delegaciones de Puerto Rico y Estados Unidos. Estados Unidos, que actualmente tiene Pactos de Libre Asociación con las naciones de Palau, Micronesia y las Islas Marshall, es el país que cuenta con más experiencia negociando tales pactos con estos países en libre asociación.

En mi opinión, incluso si la Ley del Estatus de Puerto Rico no se aprueba en la Cámara o el Senado, el tema importante a tener en cuenta es que este proyecto de ley establece un precedente para futuros proyectos de ley de estatus y negociaciones de descolonización porque por primera vez, la Soberanía en Libre Asociación fue incluida como una opción viable y beneficiosa para Puerto Rico.

Ambas opciones de soberanía (independencia y libre asociación), consideradas opciones separadas bajo el derecho internacional, en realidad lucen bastante bien en el proyecto de ley, incluso cuando los negociadores estadistas intentaron descarrilar y amapuchar ambas opciones al tratar de negarles términos y condiciones favorables con respecto a la ciudadanía y asistencia económica. Al final, a pesar de los intentos de los estadistas, tanto la independencia como la libre asociación salieron ganando con respecto a los temas de la transferencia de la ciudadanía estadounidense a las generaciones futuras; asistencia federal para la transición económica; y el libre tránsito, entre otros temas.

PUBLICIDAD

Hoy, con los términos, condiciones y beneficios favorables descritos en la Ley del Estatus de Puerto Rico tal como fue presentada, la opción de Libre Asociación (como opción de consenso) crecerá en apoyo porque le permite a Puerto Rico convertirse en una nación soberana, pero también mantener aspectos importantes de la relación de Puerto Rico con los Estados Unidos, no como colonia o estado subordinado, sino como país soberano, aliado y socio comercial. Según el proyecto de ley, incluso con la plena independencia, los puertorriqueños podrían mantener y transferir su ciudadanía estadounidense a su descendencia y viajar libremente a los Estados Unidos.

Con soberanía, Puerto Rico estaría libre de los grilletes económicos coloniales y finalmente podría establecer una economía nacional fuerte y diversificada. Un Puerto Rico soberano, con pleno control de sus aduanas, puertos de entrada y un impuesto justo sobre las corporaciones multinacionales podría generar aproximadamente $17.6 mil millones en ingresos nacionales, que es el doble del presupuesto del actual Estado Libre Asociado colonial, dependiente y quebrado.

Los puertorriqueños verán que ambas opciones de soberanía, tal como se presentan en el proyecto de ley, son viables; reconocido por el Congreso; establecería la ciudadanía puertorriqueña; permitiría a los ciudadanos estadounidenses puertorriqueños mantener/transferir dicha ciudadanía a sus hijos/as; reconocería al pueblo puertorriqueño como soberano en nuestra propia nación; aseguraría nuestras relaciones internacionales; y aseguraría el libre tránsito para que los puertorriqueños viajen, trabajen, estudien o residan en los Estados Unidos sin restricciones de visa, entre otros beneficios. La Soberanía Nacional es el único camino viable para la descolonización de Puerto Rico que sería aceptado por Estados Unidos.

Si la puerta a la estadidad se ha cerrado de golpe para los boricuas durante 124 años y la puerta rota del ELA colonial ya no abre, es hora de considerar mirar hacia las puertas de la independencia y la libre asociación. Estas son las únicas opciones que el Congreso realmente consideraría y apoyaría para Puerto Rico. Recuerde, cualquier proyecto de ley de estatus con la palabra “estadidad” muere en el Senado federal. Boricuas, es hora de ponernos de pie, romper las cadenas del colonialismo, y abrir y pasar por la puerta de la libertad y la soberanía. Nos lo merecemos como país.

Javier A. Hernandez es un empresario, escritor, autor, asesor y defensor de la soberanía nacional y la descolonización puertorriqueña con sede en Nueva Jersey y Puerto Rico. Es portavoz en la diáspora del Movimiento Acción Puertorriqueña y autor de PREXIT: forjando el camino hacia la soberanía de Puerto Rico, Puerto Rico para los puertorriqueños y Puerto Rico: Hacia una economía nacional soberana. Se le puede contactar aquí y Twitter @PRexitBook

PUBLICIDAD

Tags

Lo Último