Columna de David Hernández: "2016: Nuevas Expectativas con las lecciones del Pasado"

El comienzo de un Año Nuevo siempre trae nuevas expectativas. En ese cierre del Año Viejo, queremos dejar atrás las tristezas, los problemas y los sinsabores…

Por David Hernández

18 dic 2015, 11:00 pm 2 min de lectura

El comienzo de un Año Nuevo siempre trae nuevas expectativas. En ese cierre del Año Viejo, queremos dejar atrás las tristezas, los problemas y los sinsabores vividos.  Compartimos rituales, aunque no creamos en ellos, solo con la esperanza de que el inicio del Nuevo Año reciba un golpe de suerte y así asegurarnos que sea mejor que el que estamos dejando atrás.

Compartimos con amigos y familiares, olvidándonos del coraje y los rencores que pudiéramos tener, para vivir ese momento mágico que representa soltar lo viejo para recibir las nuevas esperanzas y los sueños que tenemos. Entre algarabía, risas y celebraciones nos olvidamos pausar por un instante para contar las bendiciones que hemos recibido durante el año que está por terminar, y de la importancia que representa evaluar las lecciones que hemos vivido.

Bendiciones… tú dirás. Si estás leyendo esto, significa que aún estas vivo, que llegaste hasta aquí, para compartir un instante conmigo. De esta manera, podré recordarte que cada día que pasó, probablemente se convirtió en un reto. Por cada dolor que el cuerpo sintió, te recordó que estabas vivo. Por cada noche oscura que viviste, hubo un nuevo amanecer y por cada desilusión se despertó una nueva esperanza. Con cada tropiezo vino una enseñanza y esa lección se hizo más valiosa. Con cada derrota despertamos nuevos valores y aprendemos a apreciar más la vida.

Todo tiene un propósito y en ese aprendizaje por la vida, nuestra responsabilidad espiritual es aprender a enriquecer el espíritu. Es despertar la Luz que hay en nosotros, a través de esas lecciones que vivimos. Es aprender a soltar, una vez hayamos aprendido de cada lección, dejando atrás el dolor. El cierre de un año debe de tener como propósito principal la evaluación de lo aprendido, el soltar lo que no es necesario en nuestras vidas e iniciar una vida con propósito espiritual.

No tengas tanta prisa por dejar atrás el “año viejo,” atrévete a abrazar las lecciones del pasado encontrando en ellas el conocimiento y la fortaleza para iniciar el Año Nuevo.

Tenemos que recordar que una vela alumbra más en los momentos más oscuros de nuestras vidas, esa misma vela, (nuestras lecciones de vida), también ayudará a los demás a encontrar la luz que otros necesitan, pues una vela es capaz de encender la luz de miles de velas más. Deja que las lecciones sean la llama que encienda la luz en tu interior y el faro que ayude a guiar a los demás.

Que sea tu espíritu el que ilumine tu camino siempre.

David Hernández es autor de la novela: El Alquimista del Espiritu