Columna de Rafael Lenín López: Otra sesión insulsa y un gobernador sin partido

A las 12 de la medianoche de hoy acaba en la Asamblea Legislativa el periodo que tienen los senadores y representantes para aprobar medidas, antes de que la…

Por Rafael Lenín López @LeninPR

11 nov 2015, 11:00 pm 4 min de lectura

A las 12 de la medianoche de hoy acaba en la Asamblea Legislativa el periodo que tienen los senadores y representantes para aprobar medidas, antes de que la sesión ordinaria entre en la etapa en la que solo podrán actuar sobre medidas por las que ya han votado favorablemente. 

De nuevo veremos hoy a los legisladores corriendo para aprobar las medidas que a última hora ha presentado el ejecutivo para atender a largo plazo la crisis fiscal y la reorganización de la Autoridad de Energía Eléctrica. De igual forma, tendrán que actuar sobre aquellas de iniciativa legislativa, siendo la más importante la que ya aprobó el Senado para reorganizar al Departamento de Educación y que está ante la consideración de la Cámara.

Al final de este día debemos preguntarnos como país qué beneficio hemos obtenido de esta sesión legislativa.

Sin lugar a dudas, la discusión sobre nuestro sistema de educación pública fue favorable. Pero, a todas luces, Jaime Perelló no le dará paso, por ahora, al proyecto de Eduardo Bhatia.

Sobre la crisis fiscal, la junta de supervisión que aprobará hoy la Legislatura a fin de cuentas se trata de un organismo que realizará el trabajo que ha venido llamado a hacer agencias ya existentes, como la Oficina de Gerencia y Presupuesto, que, irónicamente, es una oficina adscrita a La Fortaleza y que responde directamente al gobernador. Así que esto, contrario a la proyección de que constituye la panacea para evitar a largo plazo un panorama como el que enfrentamos hoy, se convertirá en otra oficina de burócratas bien pagados sin una consecuencia mayor. Peor aún, tomando en cuenta las enmiendas que sufrirá hoy la propuesta del ejecutivo.

En cuanto al proyecto de la AEE, el Senado ya ha dicho que no lo aprobará de inmediato y que lo enmendarán para que este no les quite poderes a agencias gubernamentales creadas recientemente, como la Oficina de Energía. Así que se tratará de otro proyecto que se diluirá, aun cuando el gobernador instó ayer a los legisladores a evaluar “responsablemente” cada una de sus páginas anticipando una convocatoria a una sesión extraordinaria.

Hoy acaba un periodo importante en los trabajos de la Asamblea Legislativa sin acciones trascendentales que redunden en el mejoramiento de nuestra calidad de vida.

Pero al fondo de todo esto lo que se expone es una falta de dirección y de planes a todos los niveles del Gobierno para resolver coherentemente nuestros problemas inmediatos y futuros. También todo esto expone que Alejandro García Padilla, a poco más de un año de terminar su mandato constitucional, se ha quedado sin partido político que lo guíe y apoye en la toma de decisiones.

La guerra pública que hemos visto esta semana entre el hermano del gobernador y alcalde de Coamo, Juan Carlos García Padilla, y el exgobernador Aníbal Acevedo Vilá —con la intervención posterior en defensa del primero del también exmandatario Rafael Hernández Colón— es una muestra de ello.
También es un ejemplo de lo que planteó el evento en el que Jaime Perelló, otrora defensor férreo de García Padilla, atacó a la principal asesora financiera del Gobernador, Melba Acosta. El speaker cameral y Tatito Hernández la acusaron de no manejar bien la crisis, de mantener un doble discurso y de no ejecutar la legislación aprobada en lo que tiene que ver con las finanzas públicas. La misma acusación la dirigieron al gabinete del gobernador, argumentando, entre otras cosas, que no han logrado los ahorros que ordena la Ley 66 del 2014 y que procuraba “la sostenibilidad fiscal y operacional del Estado Libre Asociado de Puerto Rico”.

Ayer García Padilla le ripostó a Perelló invitándole a decirle de frente las críticas y anticipándole que en esa conversación le reclamaría por la legislación que no ha aprobado o ha cambiado para mal.

Alejandro García Padilla se ha quedado sin partido, aun cuando no ha anunciado si aspirará a la reelección. Los alcaldes, con excepción de su hermano, lo han abandonado. Los legisladores ya no esconden sus críticas y cada vez son más vocales.  Y como muestra más dramática del abandono al gobernador, el Partido Popular ha tenido que sacar de su exilio a Rafael Hernández Colón para que sea la “voz fuerte” que lo defienda, aun sabiendo que esa figura ya no levanta las pasiones de otra época.

En medio de esta crisis política que enfrenta el gobernador, se tendrá que decidir en las próximas semanas la ruta a seguir ante un problema real de falta de dinero. O se paga la deuda, que según nuestra Constitución es prioridad antes que cualquier otro desembolso y se cierra parcialmente el Gobierno, o se materializa el impago del que habló el propio García Padilla hace casi cinco meses en un mensaje televisado al país.  El impago se ha postergado por un alegado diálogo con los acreeedores, proceso que ha estado revestido del más sospechoso manto de secretividad y sin explicársele bien al país.

El momento de decidir llegó, y el horizonte aún no se despeja.

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