Columna de Padre Orlando Lugo: ¿Es malo Halloween?
“¡No vuelvas a hacerlo en tu vida!”. Así le contesté a un amigo cuando me confesó que durante toda una noche leyó los comentarios que varias personas hacían a…
Por Padre Orlando Lugo Pérez @PadreOLugo
“¡No vuelvas a hacerlo en tu vida!”. Así le contesté a un amigo cuando me confesó que durante toda una noche leyó los comentarios que varias personas hacían a mi columna de opinión pasada titulada “El diablo es puerco y existe”, con motivo de la fiesta de Halloween. “Algunos decían cosas muy duras.No te conocen para hablar así”, me comentaba dolido este gran amigo de la infancia… Such is life! Pero admito que ese evento me hizo pensar el porqué algunas personas, incluyendo a católicos, defendieron tanto al diablo en mi último escrito. Llama mi atención que, a pesar de las críticas que se hacen contra la violencia en Puerto Rico, un buen número de lectores defienden la parte diabólica de esta fiesta que en un principio histórico tenía un noble sentido cristiano.
La Iglesia católica celebra la solemnidad de todos los santos el 1.o de noviembre. Pero los actos litúrgicos comienzan el 31 de octubre. Por ello, esa noche, en el inglés antiguo, era llamada All Hallow’s Eve, que significa ‘víspera de todos los santos’, concepto que eventualmente fue abreviado a Halloween. Y si esto era así, ¿por qué dicen ahora que Halloween es diabólico? Vayamos a la historia…
En el siglo VI a. C. los celtas del norte de Europa celebraban una festividad del sol que se iniciaba la noche del 31 de octubre, marcando el fin del verano y de las cosechas. Creían que aquella noche el dios de la muerte permitía a los muertos retornar a la tierra para promover el terror. Las almas de algunos difuntos, entendían, eran liberadas con sacrificios a los dioses, incluyendo sacrificios humanos. Siglos después, con la emigración irlandesa a EE. UU., estas supersticiones paganas, junto con las sanas devociones cristianas, se entremezclaron con la creencia de las brujas, fantasmas, duendes, Drácula y monstruos. Así nace Halloween, celebración que adoptó el satanismo para promover sus fechorías, como demostré en mi anterior escrito.
Queridos amigos de Metro, invito a dialogar antes de atacar. Fiestear con disfraces no es malo, siempre y cuando, como afirma el apologeta Jordi Rivero, “se cuide que el disfraz no vaya en contra del pudor, del respeto por lo sagrado y de la moral”. Así que quede bien claro, Halloween, antes de ser del diablo, era la fiesta de todos los santos. ¡Devolvamos su sentido original!
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