Columna de Padre Orlando Lugo: Los divorciados vueltos a casar "no están excomulgados"

“Gobernador, me decepcionan sus posturas contrarias a la conciencia religiosa siendo usted católico”, profirió un joven sacerdote hace algunas semanas a…

Por Padre Orlando Lugo Pérez @PadreOLugo

6 ago 2015, 11:00 pm 2 min de lectura

“Gobernador, me decepcionan sus posturas contrarias a la conciencia religiosa siendo usted católico”, profirió un joven sacerdote hace algunas semanas a Alejandro García Padilla. Como era de esperarse, el primer ejecutivo ripostó algo más o menos así: “A mí también me decepciona la falta de misericordia con que la Iglesia trata a las minorías, a pesar de que el papa Francisco lo pide”. Se utilizan las palabras del papa a conveniencia. Por ejemplo, en este caso, en donde la misericordia se ha querido confundir con permisividad relativista, aun en posturas doctrinales pertenecientes al depósito de la fe.
Lo mismo ha ocurrido esta semana con las palabras del obispo de Roma acerca de los divorciados vueltos a casar. “La Iglesia sabe bien que tal situación contradice el sacramento cristiano, pero con corazón de madre busca el bien y la salvación de todos […]. Estas personas, en efecto, no están excomulgadas”, aclaró muy bien Francisco en la catequesis dictada el miércoles pasado en el Vaticano.

Una cosa es no poder comulgar, que Francisco nunca ha dicho que pueden, y otra cosa es estar bajo la pena canónica de la excomunión, declarada o no. La excomunión es una de las penas previstas en el derecho de la Iglesia y se define como la censura o pena medicinal por la cual se excluye al delincuente de la comunión física y espiritual de la Iglesia católica. Los casados a lo católico que se divorcian y, sin anulación matrimonial previa, se casan civilmente, no cometen delito, pero sí una irregularidad canónica que les impediría volver a comulgar sacramentalmente hasta que no se resuelva. Es decir, no pueden recibir el cuerpo de Cristo, pero sí pueden vivir activamente en la comunidad cristiana, algo que no pueden hacer los excomulgados.

Como no están excomulgados, los divorciados vueltos a casar son importantes en la comunidad cristiana, aunque no reciban la comunión sacramental. Por eso Francisco pide urgentemente respuestas pastorales a esta realidad proponiendo una “acogida real”, y animándolos “a vivir cada vez más su pertenencia a Cristo y a la Iglesia con la oración, la escucha de la Palabra de Dios, la participación en la liturgia […], el servicio a los pobres y el compromiso por la justicia y la paz”, pues la Iglesia “no tiene las puertas cerradas a nadie”.