Columna de Dennise Pérez: Trompadas al señor Trump

Donald Trump es un estúpido. Y ahora es que muchos se enteran. Por más de una semana, el señor Trump, magnate, millonario, empresario, dueño de medio Manhattan…

Por Dennise Y. Pérez @denniseypr

7 jul 2015, 11:00 pm 4 min de lectura

Donald Trump es un estúpido. Y ahora es que muchos se enteran.
 
Por más de una semana, el señor Trump, magnate, millonario, empresario, dueño de medio Manhattan y de un raro peluquín, ha llamado la atención mundial por sus comentarios xenofóbicos, enfermos y absurdos, en este caso sobre los mexicanos, a quienes encapsuló dentro de la categoría de “ilegales” contra quienes había que luchar.
 
Nos guste o no, esa es la opinión de muchos estadounidenses. No me atrevería a decir si son los más o son los menos, pero es una realidad innegable que los hispanos indocumentados son vistos como menos en la nación creada irónicamente por inmigrantes. Yo les llamo “indocumentados” porque eso son, carentes de documentos y nadie en el mundo merecer ser llamado “ilegal”.
 
Lo grande del comentario de Donald Trump es que abrió la boca y metió la pata casi en la misma oración en la que anunció su intención de ser presidente de Estados Unidos. Y, aunque habló inicialmente de los mexicanos, metió a casi todos nuestros hermanos latinoamericanos en su enfermo prejuicio.
 
Y cito literalmente: “Cuando México nos envía a su gente, no nos envía a los mejores… Están enviándonos gente con muchos problemas que los traen aquí con ellos. Nos traen drogas, nos traen crimen. Son violadores. Y asumo que hay algunos buenos”. ¿Qué, qué? Dijo más: “Pero vienen de más que México. Vienen de todo Suramérica y Latinoamérica”. Holly crap.
 
Para un hombre que aspira a ser presidente de Estados Unidos, tirarse ese comentario debe responder única y exclusivamente a un instinto suicida o mínimamente de charlatanería, o sí, de brutalidad numérica. En menos de 30 segundos se tiró en contra a nada más y nada menos que a 50 millones de personas, el número de hispanos en Estados Unidos. La verdad es que pienso que si Trump se tiró un comentario de esa naturaleza tan grave  y excluyente, es cuestión de horas para que comente contra los negros, o afroamericanos. Y la tumba estará cavada.
 
Y como es payaso en una nación libre, lamentablemente, ¡aún es aspirante a presidente!
 
Más allá de las reacciones virales a sus comentarios, y de incluso los llamados al boicot de nuestros hermanos latinos, yo quiero aprovechar la oportunidad para darle las gracias a los mexicanos. Sí, y también a los salvadoreños, hondureños y guatemaltecos que ante los ojos de muchos estadounidenses prejuiciados y locos como Trump son la misma cosa. Le doy las gracias porque los comentarios no son ofensivos a ellos, sino porque alumbraron el reflejo de la pequeñez de ese hombre, a quienes muchos llaman magnate, olvidando que ha quebrado negocios una buena cantidad de veces y dejado embrolla’o a mucha gente, sí, entre ellos, a muchos de los que insultó con sus comentarios.
 
Las expresiones de Trump son características del llamado “ugly american”, ese americano que le da mal nombre a su origen. Yo no puedo imaginarme a un mexicano llamar “violadores” o “criminales” a los estadounidenses, excepto a algunos como dijo Trump, aún cuando la mayoría de los crímenes en Estados Unidos NO son cometidos por hispanos, sino por estadounidenses.
 
Yo supongo que con toda la fortuna de este hombre, tiene bien pagos a todos sus empleados ESTADOUNIDENSES, porque dudo que dentro de su miopía existencial, tenga empleados mexicanos. Lamentablemente para él, Nueva York está muy cerca, y los que hemos ido a su famosa torre, sabemos que trabajan muchos hispanos,  a quienes espero que no trate como violadores y criminales. Y le pido a Dios que quien le sirva el café en su torre sea una irlandesa y no una mexicana que haya cogido muy personal el comentario. Porque no hay que matarlo en venganza por su comentario. Basta con escupirle el café.
 
Eso de los boicots, o de si entregan las franquicias, o de si renuncian a los títulos para mí es lo menos importante  de esta controversia, aunque sea la natural consecuencia noticiosa de los comentarios de este enfermo. Esas son controversias muchas veces mediáticas, y en las más de las ocasiones, económicas.
 
Lo que cuenta para mí, repito, es que gracias a los mexicanos hoy tenemos mayor certeza de quién es este payaso, a quien ya mismo, estoy segura, la mayoría de los estadounidenses le dirán, “YOU ARE FIRED”, entre otras bonitas expresiones, de hecho, muy americanas. (F#ck you!)