Opinión: Sequía de ideas

Ayer comenzó a racionarse el agua en gran parte de la zona metropolitana y, mientras se cerraba la pluma de Aceductos, parecía también cerrarse el flujo de las…

Por Rafael Lenín López @LeninPR

13 may 2015, 11:00 pm 2 min de lectura

Ayer comenzó a racionarse el agua en gran parte de la zona metropolitana y, mientras se cerraba la pluma de Aceductos, parecía también cerrarse el flujo de las ideas para solucionar los problemas inmediatos del país.

La película se está repitiendo. Estamos todos sentados viendo como la discusión ha empezado en cero luego que el gobernador decidiera replantear el IVA, esta vez a una tasa de 13.25 %, como el mecanismo para recaudar el dinero que se necesita para atender las obligaciones del Estado a partir del 1º de julio y evitar recortes brutales en el servicio público.

Todos quedamos sorprendidos, ya que, a once días de la derrota de la reforma contributiva en la Cámara de Representantes, esperábamos con ansias el “Plan B”. Resultó que el “Plan B” era empujar el “Plan A” con unas pequeñas variaciones.

El gobernador ha dicho que no hay opciones más allá del IVA y que por eso insiste en proponerlo. Sin embargo, desde la Legislatura aseguran que la tasa sugerida en este segundo turno al bate sigue siendo inaceptable y que hay otros escenarios de recaudos que no conllevan impuestos tan altos o recortes en el servicio público tan severos como anticipa la Rama Ejecutiva.

Hoy se reúnen de nuevo los líderes de los dos poderes constitucionales llamados a atender este asunto. Jaime Perelló ha dicho que debe surgir ya el consenso, mientras Eduardo Bhatia se expresa menos optimista del resultado del encuentro previsto para hoy.

Lo cierto es que, en un trágico paralelismo con la sequía y el racionamiento que se vive, las ideas parecieron acabarse y el ejercicio del liderato es limitado.  

Mientras un grupo de políticos sugiere lo mismo, otro llama a que se busquen las soluciones en un diálogo con “el país”, en lo que parece ser un discurso inmovilista retórico y abstracto. 

La desorganización en el manejo de estos temas sensitivos se manifiesta también en todos los niveles. Ayer vimos cómo La Fortaleza estaba en una especie de estado de sitio ante la protesta de los universitarios que rechazan los posibles recortes. Equipos SWAT, empleados grabando las protestas, el cierre del Palacio y una movilización extraordiaria de agentes resultó ser una reacción exagerada a una de las tantas protestas que ocurren a diario en la oficina del gobernador.

El tiempo corre y el desespero por un desenlace es generalizado. Pero los que gobiernan tienen que ejercer su liderato sabiamente y con control. Tienen que hacerlo y proyectarlo así. 

Al igual que el racionamiento, este debate concluirá no con la lluvia, sinó con la formulación de propuestas en una conversación sosegada. La suerte es que no dependemos del todo de factores ajenos a nuestro control.

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