Opinión: El vía crucis borincano

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Por Padre Orlando Lugo Pérez @PadreOLugo

2 abr 2015, 11:00 pm 2 min de lectura

Contemplar el vía crucis que Jesús tuvo un Viernes Santo, no solo es inspiración para los cristianos, sino también para todos los seres humanos de buena voluntad. Con razón, muchos pensadores ven en la pasión del Señor la escuela más impresionante de virtudes que jamás alguien pueda desarrollar. Miremos juntos, como hermanos y sin divisiones, el calvario de Jesús a ver qué nos dice como pueblo.

Primer estación, “Jesús es sentenciado a muerte”… Pensemos juntos, como compatriotas, cuántas veces sentenciamos a muerte al país cuando no dialogamos unidos para atender los problemas más apremiantes. Segunda estación, “Jesús carga la cruz a cuestas”… ¡Qué pesada es la carga de las familias! Mientras decenas de hombres y mujeres no tienen dinero para cumplir con sus responsabilidades, algunos políticos legislan para matar a los enfermos terminales. Tercera estación, “Jesús cae por primera vez”… ¿Por qué nos burlamos de las caídas del prójimo? ¡Cuántos suspiramos por el Puerto Rico de antes en donde el respeto reinaba en cada esquina!

Cuarta estación, “Jesús se encuentra con su madre, María”… Es ella, la mujer, al igual que la Verónica (6ta estación) y las hijas de Jerusalén (8va estación), las que con sus cuidados y consejos levantan a los hijos caídos de este pueblo. Valorar a la mujer es valorar a la patria. Quinta estación, “el cirineo ayuda al Señor a llevar la cruz”… ¡Qué país tan diferente tendríamos si unos a otros nos ayudáramos para vencer los obstáculos que nos entristecen! Segunda (7ma estación) y tercera caída de Jesús (9na estación)… No importa cuántas veces nos caigamos, el amor de Dios es mucho más grande.

Décima estación, “Jesús es despojado de sus vestiduras”… Desprestigiar a un ser humano es un acto tan inhumano, que sólo es comparable con el terrorismo. ¡Cuántos terroristas boricuas! Onceava y duodécima estación, “Jesús es clavado y muerto en la cruz”… Aunque algunos pregonen la muerte de Jesús, la historia confirma lo contrario. Décimo tercera y décimo cuarta estación, “Jesús muerto en brazos de su madre y colocado en el sepulcro”… Recordamos a las madres que han tenido que enterrar a sus hijos e hijas por culpa de la maldita droga.

Y, décimo quinta estación, “Jesús resucita”… No existe mal que acabe con la paz de aquellos que, buscando el bien, luchan por una mejor sociedad. Amén. ¡Feliz Pascua!