Opinión: Caricatura
Ayer concluyeron las vistas legislativas sobre la reforma contributiva y tenemos una nueva aspirante a la gobernación de Puerto Rico. Como ven, las…
Por Rafael Lenín López @LeninPR
Ayer concluyeron las vistas legislativas sobre la reforma contributiva y tenemos una nueva aspirante a la gobernación de Puerto Rico. Como ven, las posibilidades de quedarnos sin tener de qué hablar son remotas.
En torno al IVA, el proceso de análisis en el Gobierno ahora pasa a una peligrosa dinámica de cabildeos, negociaciones y discusiones internas, de la cual sabremos de su resultado en dos semanas, como ha anticipado el speaker Jaime Perelló.
Digo “peligrosa dinámica” porque, ya terminadas las vistas, sabemos, los que hemos estado de cerca al proceso legislativo, que las audiencias públicas suelen ser, en general, oportunidades para ejercer el “derecho al pataleo”. El análisis del detalle de una pieza legislativa se da usualmente al nivel del staffer legislativo a quien tiene acceso el grupo de interés con el cabildero más cotizado, y al final prevalecerá el proyecto de ley que le produzca más dinero al Gobierno, pero que le cueste la menor cantidad de votos en las próximas elecciones. Creo que de eso se asegurarán los legisladores y alcaldes del Partido Popular, teniendo a la vuelta de la esquina el proceso electoral. En ese contexto, un amigo me decía ayer que Perello estaba jugando al “policía bueno” cuando advierte que el IVA no será de un 16 % como ha propuesto el gobernador.
En medio de este torbellino, se nos ha presentado una empresaria y contratista del Gobierno que pretende convertirse en la primera persona en figurar como candidata independiente a la gobernación.
Alexandra Lúgaro no hizo más que pisar el movedizo terreno político borinqueño para ser ampliamente cuestionada y criticada. Y es que las propuestas con las que se ha presentado ante la sociedad y con las que pretende capturar al país son muy vagas, en un tono muy parecido al que llevó Rogelio Figueroa, aquella figura que abrió el camino a nuevos movimientos electorales en nuestra historia reciente.
Ante la ausencia de ideas concretas, esta abogada graduada de derecho tributario ha caído en la contradicción de proponer una reforma del sistema educativo que no contemple las contrataciones que le han chupado el presupuesto a esa agencia, mientras que su empresa familiar se ha beneficiado con contratos por millones de dólares. Lúgaro propone un ambiente de diálogo en el Departamento de Educación, mientras que su récord en las redes sociales refleja una vieja y mala opinión sobre los reclamos del magisterio. Además, se ha cuestionado su palabra, cuando Metro publicó su récord electoral que refleja que estuvo inactiva para los comicios en los que dice haber votado por el gobernador incumbente.
La nueva aspirante entró con el pie izquierdo. Y no es que estemos ante Einsteins en el liderato político puertorriqueño y que nos resulte un insulto la carencia de ideas de un nuevo aspirante. No es para tanto. No es para desgarrarnos las vestiduras. Pero en estos tiempos, en Puerto Rico lo que menos necesitamos es que la política siga siendo una caricatura.
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