Opinión: Sin pausa la lucha por la equidad
Durante el año que está por finalizar hemos sido testigos de momentos cruciales en la lucha de la comunidad LGBTT por alcanzar la igualdad de derechos tanto en…
Por Rafael Morales @RafaelMoralesPR
Durante el año que está por finalizar hemos sido testigos de momentos cruciales en la lucha de la comunidad LGBTT por alcanzar la igualdad de derechos tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos y otros países.
Hemos celebrado triunfos y experimentado tropiezos. También hemos vivido momentos de gran satisfacción y otros que hacen recordar que aún hay mucho camino por recorrer.
En nuestra isla, la lucha por que las parejas del mismo sexo, que viven una relación de amor y compromiso puedan disfrutar de los mismos derechos que las parejas heterosexuales, se encuentra en un punto culminante.
El Tribunal de Apelaciones del 1er Circuito tiene ante su consideración la apelación de la demanda radicada en la isla en el tribunal federal en la que se reclama que se declare inconstitucional la definición de matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.
Mientras esperamos la decisión de Boston, hay que recordar que durante los pasados 12 meses, jurisdicción tras jurisdicción en Estados Unidos ha dejado sin efecto leyes que prohíben las uniones matrimoniales entre personas del mismo sexo. A partir de enero, serán 36 los estados donde el matrimonio gay es legal.
Este año una mujer abiertamente lesbiana fue nominada y confirmada como jueza asociada del Tribunal Supremo de Puerto Rico. La llegada de Maite Oronoz Rodríguez al máximo foro judicial de la isla demostró que la orientación sexual no tiene que ver con los atributos o defectos de una persona.
Oronoz Rodríguez desmoronó el argumento prejuiciado y discriminatorio de que una persona que no es heterosexual no está capacitada para servir a su país desde cualquier posición. Y echó por el piso el discurso de que una persona gay o lesbiana, o bisexual, transgénero o transexual, carece de dignidad o moral.
Son precisamente esas ideas prejuiciadas y fomentadas en la ignorancia o fanatismo religioso, las que hay que seguir combatiendo. Esas actitudes son las que mantienen engavetado el proyecto del Senado 437, que legaliza la adopción por parejas del mismo sexo. Y son las responsables por situaciones como la del recientemente revelado pacto entre legisladores del PPD para no dar paso a más medidas que traten sobre derechos de la comunidad LGBTT.
Hay que hacer valer la separación entre iglesia y estado. Es insólito que todavía existan funcionarios electos que se dejen intimidar por grupos fundamentalistas. Y si el funcionario tiene creencias afines con esos grupos, no puede utilizarlas para discriminar contra un grupo de ciudadanos.
El Estado tiene que asumir su responsabilidad y promover y adoptar cambios que conviertan a Puerto Rico en un país de avanzada, donde cada ciudadano y ciudadana reciba el mismo trato. Es absurdo que todavía no se implante en nuestro sistema público de enseñanza un currículo basado en perspectiva de género.
En el 2015 la batalla continuará. No podemos dejar de reclamar, ni un segundo, el fin del discrimen y la desigualdad. Mis respetos a los hombres y mujeres que trabajan todos los días para lograr una convivencia de paz y equidad.

