Opinión: Entre ISIS y la CIA
Washington D. C. se estremece esta semana con la divulgación de un informe preliminar de los investigadores del Senado de Estados Unidos que revela que la…
Por Rafael Lenín López @LeninPR
Washington D. C. se estremece esta semana con la divulgación de un informe preliminar de los investigadores del Senado de Estados Unidos que revela que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) ha cometido torturas contra detenidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El informe dice que la CIA puso en vigor mecanismos violentos de interrogación para obtener información que permitiera la captura de quienes catalogaban de terroristas.
Aunque el extenso documento lo publican los demócratas en medio de la transición hacia el control absoluto del Partido Republicano en la Rama Legislativa federal, lo que le da al asunto matices de un issue político doméstico, el episodio pone una gran presión mundial sobre Barack Obama, quien resulta también ser un Premio Nobel de la Paz.
Los analistas entienden que toda esta gran controversia no tendrá consecuencias mayores. Sin embargo, si se tratara de cualquier país del tercer mundo, la comunidad internacional estaría pidiendo acusaciones criminales, enjuiciamientos contra el presidente de entonces y la cabeza de la plana mayor de las estructuras oficiales imputadas.
Recientemente, el mundo se indignó hasta la saciedad cuando los “terroristas” de ISIS decapitaron frente a las cámaras de televisión a ciudadanos estadounidenses y británicos como parte de sus estrategias para lograr unas exigencias políticas.
Hoy conocemos que en “sitios negros” el Gobierno de Estados Unidos sometió a seres humanos a agresiones violentas, actos contra la dignidad, privación de alimentos, exposición a bajas temperaturas, quemaduras, largos periodos sin dormir, simulación de ejecuciones y ahogamientos que llevaban a los detenidos hasta la inconciencia en pro de la democracia.
Desde la visión de mundo que predomina en esta parte del planeta, es reprochable el comportamiento de ISIS y es más fácil de digerir el de la CIA. Eso no debe ser así. Lo cierto es que ambos grupos, sus directivos y “comandantes” tienen que ser enjuiciados y condenados.
Para el encapuchado del Estado Islámico y para el presidente Bush, hijo, el menosprecio a la vida humana debe tener consecuencias iguales.
Vea también estas notas:

