Opinión: Políticos, Tau

“El lunes, allí estaban todos con un aire de faranduleo, felices, mientras niños de las escuelas disponibles para el resto de los mortales estaban aún sin un…

Por Rafael Lenín López @LeninPR

28 ago 2014, 12:00 am 2 min de lectura

“El lunes, allí estaban todos con un aire de faranduleo,  felices, mientras niños de las escuelas disponibles para el resto de los mortales estaban aún sin un maestro, un trabajador especial o una guagua que los transporte”.

Habiendo entrevistado ayer a los protagonistas de este huracán que pasa por el Departamento de Educación, la conclusión inmediata es que la reorganización administrativa de esa agencia es urgente.

El tema de la educación no aguanta más promesas, eslóganes publicitarios ni estudios. La cirujía que necesita ese mal llamado mounstro burocrático tiene que ocurrir sin anestesia y con toda una ciudadanía consciente de que aquí se nos va la vida.

Atender el problema de nuestro sistema de educación requerirá que, quizás más que en otro tema, tengamos una agenda nacional común y a largo plazo, que redunde en una próxima generación de puertorriqueños capaz y solidaria para enfrentar nuestros retos. Políticos, académicos, administradores, maestros y estudiantes deben formular cuanto antes esa agenda.

Basta ya de los líos diarios en el Departamento de Educación. Basta ya del reguero de propuestas desarticuladas de los políticos de turno que lo único que provocan es inestabilidad en el salón de clases. Basta ya de la burocracia que no permite que la agencia que más dinero tiene resulte ser —al menos ante el ojo público— la más deficiente.

Cortar cabezas solo baja momentáneamente el tono del debate público y sirve únicamente para que unos y otros evadan su responsabilidad con el problema.

Esta semana, en medio del tira y jala, hemos visto cómo irónicamente los oficiales del Estado celebraron el éxito de un proyecto educativo privado, el Centro Tau (tau significa “hola” en taíno) de la Fundación Ricky Martin. El lunes, allí estaban todos con un aire de faranduleo, felices, mientras niños de las escuelas disponibles para el resto de los mortales estaban aún sin un maestro, un trabajador especial o una guagua que los transporte. La escena denotaba desconexión con la realidad, y eso es poco esperanzador. Políticos, tau, es hora de trabajar por lo que es importante.