¿Todo P.R. con Vieques?
Me lo sospeché desde un principio. El aniversario #10 de la salida de la Marina de Vieques le recordaría a Puerto Rico la existencia de la Isla Nena.
Por Dennise Y. Pérez @denniseypr
Me lo sospeché desde un principio. El aniversario #10 de la salida de la Marina de Vieques le recordaría a Puerto Rico la existencia de la Isla Nena.
Siempre hemos querido pensar, quizás para sentirnos bien con nosotros mismos, que estamos todos con Vieques, que compartimos sus luchas y nos solidarizamos con su desventajado lugar social y económico dentro del archipiélago puertorriqueño. Es la manía de no quedarnos fuera de moda, porque no querer lo mejor para Vieques es casi como estar en contra del Día de las Madres.
Y cuando hago esta crítica, me incluyo.
Viví en Vieques prácticamente un año luego de que David Sanes muriera a causa del bombazo de la Marina y se despertara toda la vorágine enfurecida contra la presencia de esa fuerza militar en la Isla Nena. Por años, los viequenses habían denunciado el daño que le hacían las prácticas militares y era una voz que llegaba a la isla grande medio ahogada, quizás en una esquinita del periódico. Requirió de un evento dramático como la muerte de un civil para despertar la conciencia de muchos.
El año que estuve intermitentemente en un punto del sector La Esperanza me permitió vivir un momento histórico desde un lugar privilegiado. Otra de las grandes experiencias que me regaló el periodismo. Llegué a Vieques viéndolo como una asignatura, pero con el corazón estrujao, porque la muerte de Sanes no solo era una torpeza del país más poderoso del mundo; era un golpe del tipo David y Goliat y David era mi gente.
En el ejercicio del periodismo siempre intenté no sentir conflictos emocionales, pero Vieques era otra cosa. La objetividad no existe cuando el alma pertenece al lugar en conflicto. Y la cama te recibe en la noche sin cargos de conciencia, porque el periodismo, como vocación que es, si no tiene corazón, es inservible para su objetivo.
Diez años después, confieso que mi corazón estaba tan sembrado en mi cobertura como mi incredulidad. En esa lucha se acuñó el Todo Puerto Rico con Vieques, precioso. Pero ni bien surgió, me levantó un par de banderas de peligro. La periodista en mí tuvo sentimientos encontrados y se vio en la disyuntiva de creer o no en lo que siempre he llamado “sentimientos de moda”. Son esos sentimientos que aparecen por presión de la discusión pública y/o porque te quedas atrás si no lo apoyas.
Lo siento mucho y con el corazón en la mano lo digo. La Marina se fue hoy —exactamente hace 10 años de Vieques— y, al caer los portones que tanto reclamamos, cayeron consigo los esfuerzos y las batallas de ese Puerto Rico que se le unió.
Sé que me estoy buscando un buen fuete por decir esto, pero siempre lo advertí: cuando se vaya la Marina, se va el ojo de la gente de Vieques. Porque hubo en esta batalla pública una buena dosis de protagonismo. Está la gente genuina y está la gente en busca del titular. Para colmo, esta coyuntura histórica nos llegó cerca de año electoral. Todo el que creía en el Día de las Madres creía en el derecho de que Vieques fuera feliz. Y así, se montaron en botecitos inseguros hacia la zona restringida, saludaron pescadores en zona de desobediencia civil y besaron la arena cuales sumos pontífices, porque la oportunidad fotográfica era provechosa.
Un día le pregunté a Pupa Encarnación, a quien amé no solo por su lucha de años previos a la muerte de David Sanes, sino porque aún en medio de la lucha sabía lo que era “lucha” y “oportunismo”, si creía que Vieques estaba siendo utilizada. Y sentada en su balcón me respondió: “Siempre. Mira las caras de la lucha de hoy contra la Marina; jamás lucharon porque llegaran a tiempo nuestras lanchas”.
Nadie me va a convencer. Vieques fue utilizado burdamente como balón político y como ícono de moda. El que creyó y siguió firme aún tras desaparecer los portones, bien por él. Ese tiene mi admiración y respeto, que no es nada en comparación con el de los viequenses. El que en diez años no se acordó de la Isla Nena resulta que ese pertenece al grupo de los más.
Gracias a Dios que todo Puerto Rico estaba con Vieques.

