Impresoras 3D: ¿Se acabó la producción en masa?

Por Wilfredo Camacho @wcamacho95

12 de abril de 2013 03:00 a. m. hrs 2 min de lectura

Uno de los temas más comentados sobre tecnología durante este año es la llegada de las impresoras 3D a los hogares de los consumidores. ¿Puedes creerlo? Ya podemos diseñar e imprimir objetos desde nuestras computadoras en nuestro hogares. Pero ¿qué significa esto y cómo funciona? La palabra imprimir tiene muy poco que ver con el proceso, más bien es la relación que tiene el perfieral con la computadora al igual que una impresora regular. La impresión 3D es un grupo de tecnología que lleva a cabo una técnica de manufactura conocida como fabricación por adición, en la que un objeto es creado por la superposición de capas de uno o varios materiales. Esta técnica es diferente a la acostumbrada, en la que el proceso de creación se da por remoción de material, ya sea por corte o perforación. Generalmente, la impresión 3D utiliza información digital tridimensional para crear un objeto sólido tridimensional a través del proceso de manufactura por adición, capa por capa. Hoy en día, esta tecnología es generalmente utilizada en las industrias de joyería, calzado, diseño, arquitectura, ingeniería y la medicina, especialmente en el área dental. A partir de 2003,  se comenzó a experimentar un aumento en las ventas de estas impresoras, lo que ha provocado que los precios disminuyan sustancialmente, acercando esta tecnología al presupuesto de los consumidores. Algunos piensan que la introducción de estos aparatos significa la desaparición de la fabricación en masa. Lo que no es necesariamente cierto, pues mientras la impresión 3D pudiese resultar muy económica en términos de la creación de prototipos y objetos personalizados, cuando se trata de crear miles del mismo objeto, puede resultar en una actividad muy costosa. Imaginemos que queremos crear una bola. Tal vez si fabricamos la bola utilizando una impresora 3D, nos cueste alrededor de 10 dólares la producción. Ahora, si quisiéramos desarrollar una segunda o tercera bola para cada una de estas, el proceso de producción sería de 10 dólares, al contrario de la fabricación en masa, que, a medida que seguimos produciendo los costos, continuarán en disminución hasta que la producción de la bola sea, digamos, unos 10 centavos. El potencial real de esta tecnología se encuentra en la capacidad de producir objetos personalizados de forma rápida y a bajo costo. Peter Weijmarshausen, el presidente de Shapeways, compañía que crea objetos 3D para consumidores afirma: “La gente ya no está contenta con productos hechos en masa, todos iguales. Eso es lo que la producción en masa les ha dado. Con la impresión en 3D, puedes desarrollar productos personalizado casi al mismo precio”. Definitivamente, esta tecnología introducirá nuevos mercados y nuevas formas de consumir, como la famosa descarga de un objeto. Existen sitios web que han añadido secciones donde puedes comprar la información tridimensional del objeto que te guste para que lo imprimas en tu impresora evitando el proceso de envío. Todavía no podemos producir el café para no tener que levantarnos de nuestro escritorio, pero ya podemos imprimir la taza.