Las elecciones y la comunidad LGBTT
En estas elecciones, cinco de los seis partidos políticos presentaron propuestas para adelantar los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros y transexuales (LGBTT). Descaradamente, el Partido Nuevo Progresista (PNP) se quedó solo al no presentar propuesta alguna para la comunidad LGBTT. Además, ha usado la homofobia como estrategia de campaña y si gana, pretende revivir la infame Resolución 99. En un marcado contraste y a tono con los tiempos, los otros cinco partidos han entendido que actuar contra el discrimen por orientación sexual e identidad de género no tan solo es lo correcto, sino que es una obligación moral. Enmarcados en una perspectiva de derechos humanos, estos cinco partidos han presentado propuestas en sus programas de gobierno a favor de las personas LGBTT. Han tomado en cuenta a las familias lideradas por parejas del mismo sexo — quienes según el Censo del 2010, más del 40 por ciento están criando menores de 18 años sin las protecciones y derechos que merecen. De hecho, en sus plataformas, el Partido del Pueblo Trabajador (PPT), el Movimiento Unión Soberanista (MUS) y el Partido Puertorriqueños por Puerto Rico (PPR) han prometido legalizar la igualdad matrimonial para parejas del mismo sexo. Mientras, el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y el Partido Popular Democrático (PPD) han propuesto legislar las uniones de hecho, tanto para parejas heterosexuales como del mismo sexo que conviven sin casarse. Más aún, los cinco partidos han prometido legislar para prohibir el discrimen por orientación sexual e identidad de género en el empleo. Algunos han propuesto incluir a las parejas del mismo sexo en la protección de la Ley 54 de Violencia Doméstica. La mayoría ha prometido reinstaurar la perspectiva de género en las escuelas públicas y reforzar los esfuerzos contra el “bullying” o el acoso escolar. También, la mayoría ha propuesto adiestrar a la Policía y la Fiscalía para atender adecuadamente los crímenes de odio; al igual que quieren reforzar los adiestramientos para que se protejan los derechos civiles de todos. Así que a la vez que el PPD, el MUS, el PPT, el PIP y el PPR se ponen a la vanguardia de los derechos humanos, el PNP se queda solo y quiere pasar a la historia como el único partido que le niega la igualdad a sus compatriotas LGBTT, mientras irónicamente pide igualdad en otros lares. Y es que el PNP no tan solo no presentó propuesta alguna para las personas LGBTT, sino que incumplió la única promesa que hizo este cuatrienio a las comunidades LGBTT: prohibir el discrimen por orientación sexual en el empleo. ¡Prohibido olvidar! Como si fuera poco, el PNP, ni la gran mayoría de sus candidatos tienen la fuerza moral para exigir que otro candidato o partido se exprese a favor de algo que ni tan siquiera están dispuestos a considerar — y me refiero a los derechos LGBTT. ¡Prohibido olvidar! Y peor aún, si recordamos que en el PNP se quedan impunes las expresiones racistas, sexistas, homofóbicas, xenofóbicas, clasistas e intolerantes — tales como cuando el presidente senatorial Thomas Rivera Schatz nos llamó “torcidos, enfermos mentales y criminales”. ¡Prohibido olvidar! En fin, a la comunidad LGBTT y a las personas heterosexuales que nos apoyan, tienen que evaluar estas elecciones desde esta realidad innegable, incuestionable e irrefutable. El contraste es claro: hay cinco partidos con propuestas concretas a favor de los derechos de las personas LGBTT y un partido no tan solo sin propuestas, sino que invisibiliza a sus partidarios que son LGBTT y pretende perpetuar el discrimen y la homofobia. En sus conciencias queda el voto que harán este próximo 6 de noviembre.